Sevilla FC | Mercado de fichajes El puzle de Caparrós

  • Las enquistadas renovaciones de Banega y Sarabia penetran como un palo en la rueda de la planificación

  • Con una plantilla corta, Machín espera un delantero y un zaguero izquierdo

Joaquín Caparrós se dirige a los 'Fieles de Nervión', ante Pablo Machín Joaquín Caparrós se dirige a los 'Fieles de Nervión', ante Pablo Machín

Joaquín Caparrós se dirige a los 'Fieles de Nervión', ante Pablo Machín / Víctor Rodríguez

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Los continuos mensajes contraditorios entre el conservador Joaquín Caparrós, del tipo "esta plantilla es muy difícil de mejorar", y Pablo Machín, como "todos somos conscientes de que se puede mejorar", tienen su razón de ser. El director deportivo del Sevilla está ante un enorme puzle de nada sencilla solución y no quiere embargar su palabra ni prometer lo que no puede.

El Sevilla está en una situación deportiva y económica inmejorable. En su Junta de Accionistas presentó un nuevo superávit, de 25,72 millones, después de un ejercicio económico histórico en el que el club alcanzó los 226 millones de ingrsesos; y después de haber presentado un presupuesto de 200,9 millones de euros, con un gasto para la plantilla actual de 135,8 millones. Sin embargo, eso no es suficiente para tener tranquilidad en la planificación. Por una razón o por otra, Caparrós se ha encontrado con una patata caliente de un guiso que no era suyo: las bajas cláusulas de rescisión de Banega, que regresó en el verano de 2017 con Óscar Arias, y de Pablo Sarabia, que firmó en 2016 con Monchi.

Los 20 millones de cláusula del primero y los 18 del segundo, en comparación con el gran rendimiento que están dando ambos, siguen siendo sendos dulces en el escaparate de la milla de oro del mercado de enero. Y sus renovaciones, ambas enquistadas aunque Caparrós ha comentado alguna vez que tiene optimismo, son como dos palos en la rueda de la planificación sevillista.

Al utrerano, que tuvo poco margen de maniobra entre junio y agosto, recién tomado el testigo de Óscar Arias en un papel nuevo para él, se le quedó una plantilla corta, aunque bien pagada. Según desveló Juan Luis Villanueva en la Junta de Accionistas, son 88,8 millones de euros los que van para las nóminas de la primera plantilla. Aquí hay que incluir también los emolumentos de Pablo Machín y su cuerpo técnico, pero salen de media, dividiendo entre 24 (23 jugadores más el técnico) 3,7 millones de euros. Es decir, teniendo en cuenta que el técnico soriano tendrá un contrato inferior a la media de lo que cobran los jugadores, el bruto llega a casi 4 millones.

El Sevilla subió los emolumentos de su plantilla, pues la de la temporada pasada cobraba 3.137.404 euros de media, según el estudio anual Global Sports Salaries Survey. El Valencia cobraba por ejemplo, 3,2 millones. Ya muy arriba estaba el Atlético, con 6,9.

Pero retener a Banega y Sarabia cuesta más. El argentino ya regresó del Inter cobrando muy por encima de esos cuatro millones brutos. Y un nuevo contrato podría incluso duplicar el actual. Pero eso es algo que a estas alturas, teniendo ambos finalización de contrato en 2020, ya casi no depende del Sevilla. Si Unai Emery convence a Banega y el Arsenal paga su cláusula ahora, 18 millones de libras está dispuesto a abonar según el Daily Star, poco podrá hacer el Sevilla. Igual ocurriría si Sarabia es tentado por el Madrid.

Caparrós está condicionado. No es lo mismo fichar un complemento de la actual plantilla que un pilar de la misma, en el caso de que uno de los dos dé el paso ahora.

Ambos están implicados y son fundamentales para Machín. Banega, además, dejó el Inter porque su familia echaba de menos Sevilla, donde están adaptados perfectamente. Pero Machín sigue esperando un central, o un carrilero izquierdo, un delantero de referencia e incluso un relevo para Banega... y el Sevilla no parece dispuesto a dar ni un paso en falso. Pero el tiempo apremia, y mucho.

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