Espanyol-Sevilla FC | La previa Caparrós empieza su particular sprint

  • El Sevilla debe romper de una vez a domicilio en Cornellà, en el reestreno del entrenador utrerano, para cumplir el objetivo ya único de la Champions

  • Kjaer se quedó fuera y Sarabia está tocado, pero de fondo está su desencuentro con Caparrós por no renovar

Munir toca la pelota ante un sonriente Kjaer, que no entró en la lista, Jesús Navas y Wöber. Munir toca la pelota ante un sonriente Kjaer, que no entró en la lista, Jesús Navas y Wöber.

Munir toca la pelota ante un sonriente Kjaer, que no entró en la lista, Jesús Navas y Wöber. / José Ángel García

La gestión técnica, anímica sobre todo pero también táctica, de la plantilla del Sevilla por parte de Joaquín Caparrós tiene hoy su pistoletazo de salida para un sprint particularísimo de once jornadas. Son las que quedan para la conclusión de la Liga, la única competición que tiene ya por delante el equipo nervionense, con el objetivo claro de dar alcance al Getafe, superando al Alavés, para hacerse con el deseado cuarto puesto.

El propio Caparrós no eludió su nueva responsabilidad, la misma con la que presionó a Pablo Machín en plena crisis del Sevilla, al fijar en el puesto de Champions el objetivo final. Ahora todos los esfuerzos estarán centrados en esa cinta de meta, después de la dolorosísima y cruel eliminación de la Liga Europa, que se llevó por delante al técnico soriano.

Onces probables Onces probables

Onces probables / Dpto. Infografía

Pablo Machín es ya historia en el Sevilla. Muy lejos quedan las enormes expectativas que levantó en el primer tercio de la Liga, en el que llegó a ser líder por dos veces. El soriano se mostró incapaz de mantener la competitividad de una plantilla que desde el principio quiso adaptar a su innegociable sistema, con esa piedra angular de tres centrales y los carrileros para la que quizá no tenía los mimbres necesarios.

Las revisiones tácticas fueron una solución efímera y la realidad es que el Sevilla fue perdiendo su fuelle, entre lesiones, cansancio, infortunios... y cierta tozudez del técnico, que no supo imprimir al equipo carácter en sus salidas a domicilio. Por ahí se fue desangrando. Así perdió el banquillo del Sevilla, con la noche negra de Praga. Y así coge el equipo Caparrós, en la una salida que se presenta llena de incertidumbre pero también de nuevas expectativas.

De entrada, parece lógico que Caparrós, que puertas adentro cuestionó ese empecinamiento del soriano en la zaga de tres, vuelva a la defensa de cuatro, que esbozó someramente en algunos partidos Machín, con éxito en la primera parte ante el Barcelona. La línea titular de aquel partido puede ser hoy la base sobre la que el utrerano construya el equipo, aun sin Kjaer. El jefe natural de la zaga, que sostuvo el frágil esquema en Praga, parece pagar los platos rotos. Con cuatro, Jesús Navas estaría más liberado para ser extremo por delante de Mercado, así como Promes de extremo izquierdo con Wöber cubriéndole las espaldas.

Incidir de nuevo en un sistema que se terminó mostrando inservible para competir, sobre todo a domicilio, sería demasiado contradictorio. Y Caparrós no caerá en esa torpeza. Por delante, cuenta con una nueva pieza para una medular que también ha dado alarmantes síntomas de fatiga. Gonalons debe contribuir a dotar de una estructura fiable a esa línea que tantos quebraderos de cabeza le dio a Machín.

Y arriba, lo lógico es que Ben Yedder continúe siendo la punta de lanza, en esta ocasión sin Sarabia como mejor compañero para la elaboración de jugadas de gol. El madrileño no viajó a Barcelona, por una sobrecarga, y abre también una incógnita sobre qué papel tendrá a partir de ahora, después del affaire sobre su renovación, con Caparrós en primera línea de combate negociadora. La relación entre ambos ha podido ensuciarse de alguna manera y, aunque en esta ocasión está tocado y eso justifica su ausencia, no cabe duda de que Caparrós es hombre de pedir máxima implicación y puede que no esté muy satisfecho con las diferentes calabazas que le ha dado Sarabia a la hora de la renovación, agrio cruce de declaraciones incluido.

Al margen de lo táctico, lo primero que ha debido hacer Caparrós en los dos entrenamientos que ha dirigido, junto a Marchena, Gallardo y un viejo conocido como Álvarez, es levantar el espíritu de un equipo hundido por la eliminación de la Liga Europa y también por la destitución de Pablo Machín, con el que se había identificado claramente pese a la mala racha de resultados y de juego. Por ahí también pueden salir perdiendo algunos jugadores, no sólo Sarabia, que no den el paso adelante para refrendar con trabajo y determinación todo lo que se habla en las charlas habituales en las crisis.

Sin Sarabia, el Sevilla pierde una de las vías más claras de llegar al gol. Es el segundo máximo goleador del equipo y junto a Ben Yedder ha marcado más que el resto de la plantilla, además de los que han construido entre ambos. Franco Vázquez o Munir están llamados a relevarlo en Cornellá, visto el paupérrimo momento de Andre Silva, un alma en pena en el Eden Arena.

Enfrente estará un Espnayol que se apresta cómodamente a disfrutar del partido de fútbol sin apenas presión. El equipo de Rubi atraviesa una buena racha, pero ésta no le ha dado para meterse en la durísima pelea del reparto de los puestos europeos. En cambio, mira con tranquilidad a los que tratan de sobrevivir desesperadamente en la Liga. Con poco que decir ya en el campeonato, el equipo de Rubi, que recupera a piezas clave como Darder o Borja Iglesias, es una amenaza para el necesitado Sevilla, que inicia el sprint de Caparrós. La primera posta, a domicilio, esa losa.

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