Espanyol-Sevilla | Análisis Pétreo por dentro y sólo profundo por fuera

  • Reguilón ofreció la llegada que faltó en los ataques y Fernando y Joan Jordán dieron solidez y salida

  • Nolito justificó la sorprendente titularidad con un gol de clase

Diego Carlos saca la pelota ante Ferreyra con Carriço muy atento. Diego Carlos saca la pelota ante Ferreyra con Carriço muy atento.

Diego Carlos saca la pelota ante Ferreyra con Carriço muy atento. / Quique García / EFE

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El Sevilla de Julen Lopetegui y de Monchi dejó en su debut liguero una muestra de la idea de equipo que tienen ambos. Lo hizo ganando, una buena señal, pese a que el Espanyol lo obligó poco. Quizá porque, pese a estar más rodado, se cansó de toparse con un muro pétreo, el formado por el centro del campo y los centrales, con el equipo bien plantado tanto en el repliegue rápido como en la presión adelantada. Ya con 0-1, el Sevilla se puso en el campo del Espanyol hasta con seis y, a veces, siete futbolistas para impedir la salida limpia del rival. La idea no cambió.

Lo menos positivo fue la ausencia de profundidad, en un once en el que sorprendió Nolito y en el que Ocampos no terminó de romper desde la derecha. También faltó una pieza en los tres cuartos que les diera continuidad a los ataques, labor en la que a Óliver Torres le faltó decisión. En cambio, los laterales fueron volátiles y llegaron a la línea de fondo con asiduidad. El 0-1 fue producto de ese prurito ofensivo de Jesús Navas y Reguilón, centrador y goleador, tras el cabezazo de De Jong que sacó milagrosamente Diego López.

La pizarra La pizarra

La pizarra / Infografía

Defensa

Este Sevilla tiene claro que es mejor defender desde líneas adelantadas y para ello se fía al buen posicionamiento de sus mediocampistas, sobre todo Fernando y Joan Jordán, que salían sin miedo a presionar para robar o recuperar la posición si eran superados. La pareja de centrales formada por Diego Carlos y Carriço se compenetró en la marca de Ferreyra y en los barridos y coberturas y los interiores ayudaron a la presión y a tapar a los laterales. Ahí destacó sobre sus compañeros de línea Ocampos.

Ataque

El Sevilla echó de menos a un organizador en el medio, aunque Joan Jordán le dio continuidad a la salida con criterio. A veces hubo precipitación y De Jong estuvo desasistido de balones, aunque los laterales sí percutieron, apoyándose y desdoblando a los interiores. Fue la mejor arma de un Sevilla que rompió el partido gracias a la pujanza ofensiva de Reguilón. Con 0-1, Nolito no supo concluir un par de contragolpes, pero definió perfectamente en el 0-2.

Virtudes

Buen control del partido desde el posicionamiento y la presión.

Talón de Aquiles

Sin un cerebro claro, llegó poco.

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