Sevilla | Real Sociedad

Imanol da con la tecla

  • El interino ha puesto fin a los problemas defensivos

  • La Real suma 4 victorias en las últimas 5 fechas y aún tiene opciones de ir a Liga Europa

Imanol Alguacil da indicaciones durante un entrenamiento en Zubieta. Imanol Alguacil da indicaciones durante un entrenamiento en Zubieta.

Imanol Alguacil da indicaciones durante un entrenamiento en Zubieta. / GORKA ESTRADA / EFE

La Real Sociedad de la 2017/18 ha sido, en esencia, un conjunto bastante similar al de la campaña precedente, aunque no ha sido todo lo competitivo que cabía esperar. Eusebio Sacristán persistió en el modelo que tan buenos resultados le reportó a los suyos en el curso pasado, pero descuidar la faceta defensiva le terminó costando el puesto. Al finalizar la jornada 29ª, la última del vallisoletano al mando, la Real había encajado 52 goles y se encontraba a diez puntos de las plazas europeas. Esa misma falta de solidez ya condenó a los guipuzcoanos en diciembre, cuando el Lleida, un Segunda B, lo expulsó de la Copa del Rey, y en febrero, cuando el Salzburgo puso fin a su camino en la Liga Europa.

Quien lo sustituyó no fue otro que Imanol Alguacil, el hasta entonces técnico del filial. El interino no parecía más que un parche con el que encarar las últimas diez jornadas, pero lo cierto es que ha revitalizado al cuadro de San Sebastián. No en vano, la Real ha sumado 13 puntos de 18 posibles en los seis partidos que ha dirigido Alguacil. El nuevo entrenador se desmarcó de Eusebio desde su estreno en Ipurúa, donde colocó a Odriozola como extremo y utilizó a un central, Aritz Elustondo, para arropar el lateral derecho. Lejos de ser un experimento puntual, esa medida ha perdurado en en el tiempo.

Ahora la Real también sitia el campo contrario, pero se aplica mucho más en las vigilancias que deben seguirle a la pérdida de la pelota. Además, los donostiarras exponen menos que antes en la iniciación. Alguacil, en definitiva, ha logrado frenar de inmediato la sangría defensiva que lastró a Eusebio. Y como consecuencia directa, la Real ha recuperado la confianza en sí misma. Genera un caudal ofensivo semejante al que generaba con Sacristán, pero ha tapado las grietas que tenía dos meses atrás. Su sprint final le da incluso opciones de sacar billete a la Liga Europa.

sin balón

Aunque centrales y pivotes ponen ahora más atención a las vigilancias y dificulta más la transición rival, la Real todavía duda en la defensa estática, cuando el adversario le somete a posesiones largas. De todas formas, la mejoría defensiva con Alguacil es incuestionable. Con él en el banquillo, los donostiarras han encajado tres goles en seis choques.

con balón

La Real sigue siendo un equipo que coloca a muchos jugadores por delante del balón y que se muestra supercreativo en campo contrario. La gran actualización de Alguacil ha sido transformar el 4-3-3 de Eusebio en un 4-2-3-1 en el que Zurutuza acompaña a Illarramendi en zona de pivote. El gran sacrificado es Odriozola. A cambio de ganar solidez, los guipuzcoanos han perdido la aparición explosiva del joven en el flanco derecho. El gran beneficiado es Oyarzabal, al que Alguacil está usando de mediapunta, como cuando lo dirigió en el filial realista. Willian José, tanto en los apoyos como a la hora atacar el área, sigue siendo capital.

lo mejor

La altísima frecuencia con la que habilita a futbolistas entre líneas, circunstancia que está alimentando al mejor Sergio Canales.

lo peor

La tardanza en resolver sus problemas defensivos. Sólo Las Palmas y Deportivo han recibido más goles que la Real (55).

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