Sevilla FC

Lopetegui, una continuidad con fecha de caducidad y sin crédito

Monchi, Del Nido Carrasco y Castro, con rostros muy serios, en la presentación de Dolberg y Januzaj.

Monchi, Del Nido Carrasco y Castro, con rostros muy serios, en la presentación de Dolberg y Januzaj. / Raúl Caro / Efe

La bombilla superior del reloj de arena de Julen Lopetegui se queda vacía. El crono juega en su contra igual que en la del Sevilla, después de que ninguno de los dos protagonistas de esta historia, el entrenador y el club, supiesen medir los tiempos y deshacer una sociedad ya viciada desde la temporada pasada. Pero la reunión de principios de junio entre Monchi y Lopetegui, después de que las partes se dieran un tiempo de reflexión como el que se dan las parejas erosionadas por el amor ajado, determinó una continuidad forzada y antinatural. Así, todo apunta a que el técnico de Asteasu será historia en el Sevilla más pronto que tarde. El momento exacto lo dirá el balón.

La jornada de ayer fue de reuniones, charlas, comunicaciones internas... con el foco puesto en el entrenador del Sevilla. La conclusión final a todas esas reuniones fue que continuará sentado en el banquillo al menos hasta este sábado, cuando debe dirigir a su equipo en el partido frente al Espanyol, en Cornellá, a domicilio y contra uno de los hombres que protagonizó, pasiva e incoscientemente, el mayor desencuentro de aquella pareja ya ajada en mayo pasado, cuando la prensa madrileña, afín al guipuzcoano, publicó que Monchi se había visto con Diego Martínez como posible relevo.

Lopetegui le pidió explicaciones a Monchi en el viaje a Madrid, donde aquel domingo en que se publicaron los presuntos contactos, que luego negó taxativamente el técnico gallego, se jugaba su clasificación para la Champions frente al Atlético en el Metropolitano. El empate postrero de En-Nesyri, ahora denostado por la afición debido a su mal rendimiento continuado, salvó entonces a Lopetegui. Pero enquistó el problema.

Ninguna de las partes se atrevió a dar por concluido un ciclo histórico, con un título europeo, tres clasificaciones seguidas para la Champions vía Liga, récord de puntos en el campeonato liguero y récord de victorias en un año... Eran demasiados condicionantes positivos y que el equipo ya no respondiera como en 2021 se achacó a las lesiones y el Covid. Las terribles consecuencias del error llegan hasta hoy.

A mediodía de ayer, antes de la presentación de Dolberg y Januzaj, se reunió el comité de dirección del Sevilla, formado por el presidente, los dos vicepresidentes, los dos directores generales y el subdirector general. José Castro, José María del Nido Carrasco, Gabriel Ramos, José María Cruz, Monchi y Jesús Arroyo valoraron todas las circunstancias sobre la continuidad de Lopetegui. Y también surgió el asunto del posible relevo en el banquillo. Monchi planteó las posibilidades, que debe tener preparadas por si la caída del equipo no tiene freno en Cornellá, donde espera precisamente Diego Martínez, el presunto relevo que ocasionó el amago de ruptura amorosa por celos.

Lopetegui dialoga con Rakitic, segundo capitán del Sevilla, en la ciudad deportiva. Lopetegui dialoga con Rakitic, segundo capitán del Sevilla, en la ciudad deportiva.

Lopetegui dialoga con Rakitic, segundo capitán del Sevilla, en la ciudad deportiva. / Juan Carlos Vázquez

Los nombres están ya en la calle y al del imposible Pochettino, por caché, y el casi imposible Marcelino, por el contraste absoluto entre el perfil de la plantilla y el de su filosofía de juego, se unió el de Jorge Sampaoli, otro viejo conocido de Nervión que, al contrario que el asturiano, sí encajaría más por su perfil motivador y su ideario con las características del plantel.

Pero de momento éstos son simples especulaciones y no fue esto lo que trasladaron, en otra reunión vespertina, Monchi y los tres consejeros delegados del club –el presidente y los dos vicepresidentes– a los capitanes del equipo. Estos, Jesús Navas, Rakitic y Fernando más Joan Jordán, se personaron por la tarde en el estadio y fueron puestos al tanto de la decisión del comité ejecutivo, que también supo de las sensaciones del vestuario después del pésimo inicio.

Una trayectoria que da continuidad a la mala racha de la pasada campaña: un partido ganado de los últimos diez oficiales –la peor racha desde la destitución de Vincenzo Montella en 2018–; sólo 10 victorias en 2022 en los 31 partidos oficiales, con 9 derrotas y 12 empates; y sobre todo la imagen de equipo inerte, incapaz de reaccionar y en caída libre. ¿Salvará un triunfo sobre el Espanyol a Lopetegui? Puede ser, pero el reloj de arena sigue fluyendo y el crédito ya se le agotó.

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