Supercopa de Europa Monchi: "Estando presente el Sevilla, todo puede pasar"

Monchi, en una entrevistra reciente. Monchi, en una entrevistra reciente.

Monchi, en una entrevistra reciente. / lourdes de vicente

Monchi volvió a cumplir con su hábito reciente de comentar el partido del Sevilla en el día en que se juega algo importante. Inició la costumbre en la fase final de la Europa League, hasta llegar al partido decisivo con el Inter en Colonia. Y lo ha repetido desde Budapest, con motivo de la Supercopa de Europa ante el Bayern Múnich, en una entrevista para SFC Radio.

El director general deportivo comenzó por su estado de ánimo: "A partes iguales, ilusionado y nervioso. Hasta anoche mantuve el porcentaje de ilusión más alto, ahora el de nerviosismo está recuperando terreno y acortando distancias con el de ilusionado; no porque haya bajado el de ilusionado, sino porque ha subido el de nervioso. Es un lujo estar aquí, es un premio importante, pero no vale estar aquí, ahora hay que intentar ganarlo".

¿Y ve posibilidades reales de ganar al Bayern Múnich? "Ojalá, ojalá podamos vivir una noche mágica, que se sume a todas las que ya hemos vivido, Mónaco, Eindhoven, Glasgow… y que Budapest sea otra de la lista y ojalá podamos llevarnos el octavo título europeo para Sevilla. Ojalá".

Monchi, cuestionado por las portadas de periódicos que destacan que enfrente del Bayern estará el Sevilla, como un aviso al rival, dijo: "Nos hemos ganado esa mística del nunca se rinde, es un premio más, un reconocimiento más. Hablo con mucha gente de fútbol y parece que no jugamos con el Bayern. Muchos piensan que por que el rival es el Sevilla, empieza a perder el Bayern. Si fuera otro rival hoy, la gente pensaría mucho más que el Bayern iba a ganar. Estando presente el Sevilla, todo puede pasar".

Otro asunto que tocó es cómo está viendo a los verdaderos protagonistas de la final; los futbolistas. "El equipo emocionalmente está bien. Hay el grado de motivación necesario para afrontar un partido de la importancia de la cita y la dureza del rival", dijo. 

Y añadió al respecto: "La gente está bien, al final el termómetro para medir cómo está el grupo es complicado, porque están callados, y lo que están es concentrados. Y a veces los ves acelerados y lo que están es nerviosos, aparentando no estar nerviosos. Quiero hablar con todos, pero ya he hablado con algunos y los que tienen más experiencia saben que no va a ser fácil, saben lo complicado que va a ser. Pero en su fuero interno lo están soñando, lo están soñando y ahora lo tienen que hacer", dijo recordando su tuit motivador del pasado sábado.

Por ello recordó que "el Sevilla cuando juega una final, cuando juega partidos, tiene que no perder nunca su identidad, nada de lo que nos ha hecho grandes. Y hoy es un escenario magnífico para demostrarlo".

La grandeza del Sevilla

En espectro más amplio, Monchi reflexionó sobre todo lo que está haciendo el Sevilla en este siglo. "Hay un momento en que no te das cuenta si es el Sevilla o es otro club, porque ha jugado 20 finales, el que más finales ha jugado en Europa en el siglo XXI. Siempre piensas que hay una guinda, pero ya nos comimos la de Colonia. Y ahora tenemos más que una guinda una ciruela. El otro es muy bueno, y si al final Jesús levanta algo hoy es un lío gordo, otro lío gordo".

¿Qué significaría ganar la Supercopa? "Posiblemente sería la cuadratura del círculo de esta temporada, aunque ya no sabemos ni en qué temporada estamos. No digo rozar la perfección, pero casi. Sería llevar el cuadro al Louvre y dejarlo en la sala donde más brillantemente lo pudieran ver. La temporada ya es magnífica y lo de hoy no puede en ningún caso quitarle mérito a lo hecho, pero evidentemente sería, uf, eso, rozar la perfección".

La potencia del joven Bayern

Sobre el Bayern Múnich, Monchi destacó su energía, su savia joven. "Están en el top 3 o el top 5 del mundo. Pero si a eso unimos la fuerza con la que viene… Es un equipo con hambre, muy joven, quitando a Müller o Lewandowsi: Kimmich, Gnabry, Sané, Goretzka… Son futbolistas que empiezan a ganar cosas. Y todo eso unido lo hace más temible".

También fue preguntado por la frase de Hansi Flick sobre qué rendimiento debe ofrecer el Bayern, destacando que ante el Sevilla el 99% no les vale: "Imagino que es una frase hecha por los elogios que ha recibido su equipo y querrá poner en sobreaviso a su equipo".

El precedente de la Supercopa de 2006

La única vez que ganó el Sevilla la Supercopa de Europa, y va a jugar la sexta esta noche, fue el 24 de agosto de 2006 (0-3). Entonces, el Barcelona era súper favorito y el Sevilla parecía que no tenía nada que hacer Salvando las distancias, creo que ese Barcelona viene de golear en un Gamper al Bayern de Múnich, no sé si el Manchester United, creo que era el Bayern… (ganó el Barcelona al Bayern por 4-0). Con lo cual todos los comentarios iban en la dirección del Barcelona. El Barcelona se entrenó antes que nosotros, y cuando iba para dentro yo me encontré Juan Carlos Unzué, y le dije que me gustaría que al menos hubiera partido, porque habían ido cinco mil personas de Sevilla y por lo menos que no fuéramos perdiendo tres o cuatro a cero desde el principio. No me encontré ayer al entrenador de porteros del Bayern Múnich".

El impulso de los 500

A diferencia de la fase final de la Europa League, el Sevilla sí tendrá apoyo desde la grada y, aunque sea en un número que roza los 500 aficionados, se escucharán los cánticos habituales de la hinchada sevillista: "Es un matiz más, no pequeño, sino grande. Saber que hoy hay cuatrocientos o quinientos, da igual, si hubiera uno ya sería suficiente. Ha habido sevillistas que han sorteado muros para estar aquí, para no dejar solo a su equipo. No hay más motivación que devolverles a esos arriesgados y valientes aficionados un premio como poder disfrutar en el campo un título".

Monchi también habló de que su mente ha estado en varios frentes estos días previos, pero que ya tiene todas sus energías y sus pensamientos puestos en la Supercopa. "Es una final especial, porque también tengo la cabeza en el mercado. Ya desde anoche he aparcado todas las gestiones de mercado, y me he centrado en la final. Y ya surgen los nervios. Cuando te pones a pensar todo lo que significaría ganar se te eriza la piel y se te pone un nudo en la garganta.

La familia del Sevilla a escena

Monchi también recordó el estado de ánimo que ganó el equipo durante la fase final de la Europa League, superando diversos obstáculos e inconvenientes ante los que supo rehacerse el Sevilla, como equipo y como club. Fue entonces cuando surgió el concepto de familia. "¿Qué pasó en aquellas semanas? Hubo una transformación de equipo a familia. Hubo un grado de complicidad, un grado de cercanía en todos, pero no solamente los jugadores, vosotros, todos los que estábamos rodeando al equipo, que transformó todos nuestros deseos, todos nuestros problemas, inquietudes, miedos o dudas, en energía positiva, para mover una maquinaria que en ese momento era imparable".

"No fue casualidad todo lo que pasó -argumentó Monchi-, fue motivado por esa capacidad que tuvo toda la expedición, no sólo el equipo, de unirse e ir todos en una misma dirección. Fue el motivo fundamental de que ganásemos la Europa League. Esa ansia general. Se generó con muchas circunstancias positivas y también muchas negativas, Pero el grupo fue capaz de asumir cada problema que surgía y transformarlo en energía positiva. Sin querer hacer un guión, salió un buen guión".

Otra vuelta de tuerca a la motivación

Evidentemente es lo que necesitamos, hoy necesitamos de muchas ayudas. En primer lugar la futbolística, ser superiores a ellos futbolísticamente, pero luego hay otros parámetros en los que cuando pueda haber dudas o debilidades, resarcirnos con ganas y darle la vuelta. El equipo está motivado, centrado, pero quedan horas para darle una vuelta de tuerca más. Y se la vamos a dar".

Por último, recordó cuáles eran sus sensaciones cuando ganó el Sevilla al Inter y si espera emocionarse igual si logra la gran hazaña ante el Bayern. "Yo lloré más en la semifinal que en la final. Porque como tengo esa enfermedad mía de no disfrutar de las cosas, con la UEFA me comprometí en la celebración a organizar y ordenar un poco a los cafres que había en el césped, y estaba más centrado en 'que no te muevas de aquí', en la distancia de un metro o dos metros, 'no salís en la foto', 'no coged banderas, quítate la bufanda...', y no disfruté. Ya cuando pasó todo y podía dejar a cada uno hacer lo suyo, ya pude hacer yo lo mío. En la semifinal sí lloré porque era llegar a otra final, pero en la final no solté ninguna lágrima".

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