Sevilla FC

Un alma hecha a sufrir

Diego Carlos y Bono se tiran con todo para tapar el disparo de Raúl García, en el paradón del meta.

Diego Carlos y Bono se tiran con todo para tapar el disparo de Raúl García, en el paradón del meta. / Javier Zorrilla / Efe

Sólo los que conocen la trayectoria de este Sevilla desde que Julen Lopetegui desembarcó en el club en la primavera de 2019 tenían confianza en que sacara adelante el complicado partido de San Mamés. El durísimo varapalo en la Liga de Campeones unido al cúmulo de bajas con el que arribaba el equipo a Bilbao, hasta siete sumando las ausencias por lesión a la de Rakitic por lesión, dejaba un contexto que invitaba al pesimismo. En la temporada pasada hubo un precedente en el que el estado anímico se dejó notar en el siguiente partido: tras la eliminación en la semifinal de la Copa del Rey ante el Barcelona, durísima, cayó en Elche por incomparecencia. Pero no ocurrió lo mismo en Bilbao.

Ciertamente mediaron la fortuna en algunos casos y también el buen hacer de Bono, que recordó al de otras noches como último baluarte para defender esa capacidad de sufrimiento. El inicio del partido, con ese aluvión de ocasiones en contra, incluidos dos remates a los postes, el pie salvador del meta ante Raúl García y una serie de errores concatenados tanto en la salida del balón como en la mala lectura defensiva en algunas jugadas invitaba a pensar en un desastre. Pero ahí salió el alma sufridora de este grupo, que en la Liga mantiene su prurito de colectivo correoso y superviviente.

El mensaje de Suso, lesionado de gravedad en el tobillo cuando parecía que iba a reaperecer por otro infortunio –una mala caída entrenándose el jueves– tras el peleadísimo triunfo es más que significativo. En lugar de meterse en su ostra por una lesión que ha sido otro jarro de agua fría, mostró a sus compañeros todo su apoyo en un momento muy complicado: "¿Y quién duda de este equipo? Mejorar siempre, pero dudar nunca. Enhorabuena de nuevo muchachos porque estáis a otro nivel. Se lo merecéis", escribió el gaditano, acompañando a una foto del grupo de jugadores en el vestuario de San Mamés mostrando sendas camisetas de ánimo a los lesionados por traumatismo de mayor duración, el propio Suso y Lamela.

Ninguno de los dos pudo estar en San Mamés y su ausencia se prolongará varios meses. Tampoco estuvieron Jesús Navas, Acuña, En-Nesyri ni Ocampos, por diferentes problemas musculares, ni Rakitic, este por sanción. Pero su mensaje, como el de Monchi, venía a manifestar la fuerza de un colectivo al que el Julen Lopetegui siempre exhorta a que se comporte como tal, enalteciendo el concepto de equipo sobre los avatares que se va encontrando en el camino. Ahora, ese cúmulo de bajas de hombres clave, más que titulares.

"Tendrán días mejores y días peores, podremos perder o ganar, pero pocos grupos he tenido que representen mejor el espíritu de nuestro escudo y la filosofía de nuestro club, que estos tíos. Honor a ellos", escribió Monchi en Twitter tras el peleadísimo triunfo sobre el Villarreal... antes del palo en Salzburgo.

En la Champions, yendo como favorito, el Sevilla sí tropieza contra sus propios fantasmas. En la Liga, en cambio, luce esa encallecida virtud de sacar partidos con apretados marcadores que lo tiene situado en lo alto de la tabla. Una virtud que se fundamenta en el sentimiento de invulnerabilidad que le da ser el segundo equipo de las grandes ligas europeas que menos goles encaja. En San Mamés decantó la balanza a su favor frente al otro equipo menos goleado, el Athletic, manteniéndose en 11, los mismos que lleva ahora el Chelsea tras su triunfo por 3-2 frente al Leeds United. Sólo el Manchester City, que lleva 9 como líder de la Premier, lo supera en este baremo.

El triunfo en San Mamés, donde se agarró al partido en los iniciales momentos malos y luego defendió con solvencia el golazo de Delaney en el minuto 38, fue importantísimo sobre todo para limpiar las mentes de unos futbolistas que reconocieron cómo les afectó caer eliminado de la Champions en Salzburgo.

Ahora, tras un breve receso copero, le quedan dos huesos duros de roer en Nervión, Atlético y Barcelona, en apenas cuatro días antes del necesario parón de Navidad. Y el Sevilla debe agarrarse a esa capacidad competitiva para despedir el año defendiendo el fortín del Ramón Sánchez-Pizjuán, otra de sus bazas.

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