Sevilla FC | Monchi busca entrenador Disección total de la plantilla línea por línea

  • El Sevilla, de la mano de Monchi, debe darle forma a la plantilla heredada de Arias y Caparrós

  • Sarabia y Ben Yedder mantienen al alza el valor de mercado del grupo

Monchi, meditabundo, durante la rueda de prensa de su regreso. Monchi, meditabundo, durante la rueda de prensa de su regreso.

Monchi, meditabundo, durante la rueda de prensa de su regreso. / Antonio Pizarro

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En busca de recuperar el sello ganador y competitivo del Sevilla, de ese equipo que disputaba más de 60 partidos al año dejándose el alma hasta el último instante, con los hitos de los 63 en 2007 y 2016, Monchi y su equipo de trabajo están obligados a realizar una completa disección de la plantilla, línea por línea. La ecuación de talento y físico deben ir de la mano de la filosofía de juego que el director general deportivo del Sevilla quiere darle al equipo. Y para ello es clave dar con el entrenador idóneo que ya venga con ese estilo de juego moderno, dinámico y vertical con el que el Valencia y el Liverpool se han rebelado con éxito ante la hegemonía del estilo de la posesión del Barcelona. Pero pocos entrenadores serían capaces de dotar de esas premisas a la actual plantilla del Sevilla, cuya falta de calidad física ha explotado con un evidente bajón en la segunda vuelta.

Por esto último, el gestor isleño anda con pies de plomo tanto en la elección del técnico como en la configuración de la plantilla, a la que le tiene que dar la vuelta completamente para fortalecerla desde la portería hasta la delantera, manteniendo algunos de sus mimbres pero dándoles salida a muchos de los futbolistas que han terminado un ciclo en Nervión.

Curiosamente, en los dos últimos años, en los que la planificación ha estado en manos del heredero de Monchi primero, Óscar Arias, y en el neófito Caparrós después, ante el fracaso del onubense, ha subido su valor de mercado según la web especializada Transfermarkt. La plantilla que terminó cuarta en la Liga con Jorge Sampaoli en la campaña 16-17 concluyó con un valor de mercado de 236,40 millones de euros. La de la temporada 17-18, que terminó séptima, fue valorada en 269,45. Y la actual, según esta página especialista en mercado, es de 286. Aunque estos números están condicionados por distintos factores. El de la tremenda inflación de los dos últimos veranos es uno. El de la concentración de valor al alza en unos cuantos futbolistas de nivel es otro.

En el Sevilla actual, los futbolistas que más valor tienen en el mercado son Sarabia (40 millones según Transfermarkt, el doble de su cláusula de rescisión), Ben Yedder (35 millones, cinco menos que su cláusula) y Banega (20 millones, coincidienodo con su cifra indemnizatoria). El problema que se va a encontrar Monchi es que, sin Champions, el Sevilla necesitará elevados ingresos para acometer la revolución en la plantilla y tendrá que vender a alguno de sus activos más importantes.

Caparrós incorporó a una docena de futbolistas: Vaclik, Juan Soriano, Sergi Gómez, Gnagnon, Wöber, Amadou, Gonalons, Marko Rog, Aleix Vidal, Promes, Andre Silva y Munir. De ellos, tres son cedidos que regresan a sus clubes y apenas Vaclik y Andre Silva pueden tener cotización de mercado, pero el segundo volverá al Milan el 30 de junio tras su préstamo con una opción de compra muy alta que no será ejecutada. El resto no ha tenido un rendimiento como para poder sacarles rédito en el mercado.

En la actual plantilla aún quedan varios futbolistas de la etapa de Óscar Arias: Kjaer, Arana, Jesús Navas, Banega (su segunda etapa), Roque Mesa (Caparrós ejecutó la opción de compra), Nolito... Tampoco son futbolistas, por edad, rendimiento u otras circunstancias a los que pueda poner en el mercado con altas expectativas de ingresos. A ellos hay que sumar también varios cedidos que vuelven tras su periodo de préstamo, con Muriel como mascarón de proa de una posible buena venta por su rendimiento en la Fiorentina (sobre 13 millones de euros, la cifra de la opción de compra, aparte del millón que supuso su préstamo). En este caso también están Corchia y Sergio Rico, tras un mal año en el Benfica del primero y también del segundo por el descenso del Fulham.

En este contexto, Monchi debe analizar con tiento cómo gestionar en el mercado el grupo de futbolistas para intentar ir colocando los que no entren en sus planes, que serán muchos, para hacerles hueco a los refuerzos y que cuadren las cuentas. Porque la realidad es que todas las líneas requerirán un esfuerzo importante del Sevilla.

No sería extraño que Juan Soriano, por ejemplo, saliera cedido para seguir curtiéndose, tras un año en el que fue promocionado muy joven para un portero (21 años) y no ha roto como se esperaba por el peso de Vaclik. En el resto de la defensa, la disección debe ser completa: desde los dos laterales hasta el cambio de dos centrales como mínimo. Mercado tiene prácticamente los dos pies fuera y dejará un hueco, y queda la incógnita de qué pasará con un jugador como Kjaer, con cierto valor de mercado.

El centro del campo quizá sea la línea que necesite una reconversión más radical. Ha sido el mal de fondo de un equipo que fue reforzado en vano con Gonalons, Amadou y Marko Rog, que cuenta con Banega en una situación extraña tras su esperpéntico final de temporada y en el que tampoco ha cumplido las expectativas Roque Mesa. Y la delantera, en principio cuenta como valores de futuro con Munir, Promes y Dabbur, tres fichajes de Caparrós, y está la incógnita de Ben Yedder, el principal valor de mercado del Sevilla para la reconstrucción total del equipo.

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