El Sevilla, un cuchillo de plástico que corta y mucho
Sevilla-Atlético de Madrid | Informe técnico
El equipo de Lopetegui da una vuelta de tuerca más en su capacidad de superación ante las adversidades, resiste ante un Atlético crecido y saca oro al hallar salida con Koundé por detrás de Ocampos
La crónica del Sevilla-Atlético de Madrid
"Tengo un cuchillo y es de plástico / donde solía haber metal”, reza en la letra de Allí donde solíamos gritar, una de las canciones emblemáticas del grupo Love of Lesbian. Y eso es lo que le está pasando a este heroico Sevilla de Julen Lopetegui, al que las lesiones están mermando su potencial de forma alarmante. Cada partido cae uno en la batalla. O dos. O tres, como fue el caso en el intensísimo duelo, otro más, ante el Atlético de Madrid: Montiel en la primera parte, Acuña después de ingresar desde el banquillo y, ya en los estertores del encuentro, Lucas Ocampos.
Es como si el grupo se estuviera endureciendo aún más la piel ante el aluvión de golpes. Como si la crudeza del destino los rebelara hasta el punto de que su carácter competitivo llegue a pesar más que la manifiesta merma de potencial, sobre todo ofensivo. El Sevilla es un cuchillo de plástico hoy. Pero corta como uno de acero japonés, el condenado.
Defensa
Simeone recuperó a Marcos Llorente para esa posición en la que fue absolutamente decisivo para ganar la última Liga, como interior derecho con una arrebatadora protección ofensiva. Y el rubio y zanquilargo mediocampista lo celebró dibujando un primer desmarque entre Diego Carlos y Rekik, cuando éste actuaba de lateral, que hizo temblar ya los cimientos sevillistas.
No obstante, el mágico golpeo plano y certero de Rakitic a los siete minutos dio mucha serenidad al Sevilla, que empezó a defender dificultando la salida de balón del Atlético desde sus tres centrales, que en el caso de Hermoso y Felipe dudaban más de la cuenta.
La lesión de Montiel al filo de la media hora fue un golpe al mentón de los blancos. Lopetegui desplazó a la banda a Koundé, dio entrada a Gudelj como central en el perfil derecho y automáticamente, el Sevilla dio un paso atrás. Más aún cuando en la defensa de un saque de esquina que botó Lemar desde la derecha, muy cerrado al corazón del área pequeña, Gudelj perdió la marca de Felipe y éste cabeceó a placer a la red.
Tras el descanso, Simeone trocó a Joao Félix por Correa, llevó a Carrasco a la derecha y el Atlético le quitó el balón al Sevilla. Lopetegui mete en el 54 a Acuña por Jordán, además de Mir por Iván Romero, y prueba con tres centrales: Koundé-Diego Carlos-Rekik con Gudelj por delante y Ocampos y Acuña en las alas. Pero el primer balón a la espalda de Ocampos enseña el camino a Yannick, de nuevo en la izquierda. Y ahí el Atlético huele la sangre y hostiga. Los sevillistas ajustan mejor la defensa del balón parado y Lopetegui cambia otra vez el plan: Koundé al lateral, zaga de cuatro y Ocampos a galopar.
Ataque
Y ese retoque final fue el que le dio salida al Sevilla para respirar atrás, primero, porque Koundé estuvo imperial, y segundo porque el francés invitó a Ocampos a tirar para arriba. Forzaron balón parado hasta que en uno cayó el tesoro.
Virtudes
Una competitividad y capacidad de sufrimiento asombrosas.
Talón de Aquiles
Poco peso específico en ataque.
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