Sevilla-Athletic de Bilbao | Crónica Munir brinda por los cuartos de Copa (0-1)

  • El fichaje ilusiona en su estreno en Nervión, lo más destacado de un Sevilla que por no aprovechar ni una llegada vivió inquieto el último cuarto de hora, tras el golazo de Guruzeta

  • Bryan Gil se abre paso

Munir va a por la pelota. Munir va a por la pelota.

Munir va a por la pelota. / Joaquín Corchero

Unos cuartos de final de Copa del Rey bien merecen un brindis, por mucho que el Ramón Sánchez-Pizjuán se haya habituado este siglo XXI a jugarlos una temporada sí y la siguiente también. En esta fase, con sólo ocho aspirantes en la arena, la final ya asoma en lontananza y es entonces cuando este precioso torneo empieza a vibrar a la altura de su historia, que, no se olvide, es más rica aún que la de la Liga. Es la Copa de España, ni más ni menos. Aunque el visado del Sevilla a estos cuartos fue un tanto deslucido, con una derrota postrera aunque inocua.

El 1-3 de la ida tenía visos de definitivo y así fue. En la vuelta flotaba un pesadísimo aire de trámite que sólo disipó un golazo de un actor inopinado, el delantero Guruzeta. Corría el minuto 77 y Markel Susaeta colgó desde la derecha un balón tenso, plano, y el cachorro le dio una parábola letal con la frente. Juan Soriano echó de menos algún centímetro más para desviar la pelota con la yema de sus dedos. Se coló el cuero, muy llovido, por la misma escuadra izquierda.

El último cuarto de hora despertó la competición, aletargada hasta entonces. Brotó el fútbol de verdad. Por eso cayó la primera tarjeta a Carriço en el minuto 89, cuando se vio forzado a cometer una falta. Ibai Gómez afinó su punto de mira. Nervión, que hasta el 0-1 se había limitado a cantar, comer pipas y solazarse con la inesperada eliminación del Atlético ante el Girona en el Wanda, calló de repente. ¿Y si saltaba la guasa de la mala? Ibai le pegó bien al palo derecho de Juan Soriano, pero Amadou, descolgado de la barrera, desvió el balón de cabeza. Ahí respiró el sevillismo y volvió a ilusionarse con toda legitimidad por la posibilidad de tener que organizar otro gran viaje con un título en juego.

Con el intrascendente 0-1 final, la conclusión del pleito tuvo un nombre: Munir El-Haddadi. El sevillista debió abandonar el estadio satisfecho de su puesta de largo en casa. El ex barcelonista era el gran atractivo de la noche y el madrileño correspondió al interés del personal con un juego más que prometedor. Acompañó en punta a Ben Yedder, con el franco-tunecino más centrado en pisar área y el ex barcelonista más libre para caer a cualquiera de las dos bandas. Y pronto empezó a tirar de recursos técnicos. Sus controles a balones largos fueron exquisitos casi siempre y con caracoleos, fintas y una visión panorámica del juego trató de descargar hacia las zonas más dañinas para el Athletic.

Un momento del gol del Athletic al Sevilla. Un momento del gol del Athletic al Sevilla.

Un momento del gol del Athletic al Sevilla. / Antonio Pizarro

La movilidad malintencionada de Munir tuvo un socio desde más atrás, Roque Mesa, que se está especializando en correr los pasillos interiores, el del ocho o el del diez, para romper las líneas enemigas. Su pundonor de ímpetu le viene bien a este Sevilla, que por otro lado no contaba esta vez con la imagionación y calidad en el último pase, el centro desde la banda o el remate de Pablo Sarabia. Lo uno por lo otro.

Munir y Roque fueron los más activos de la primera parte, con Franco Vázquez haciendo esta vez de llegador, como tanto le gusta, para cubrir el hueco que dejaba Andre Silva, al que Pablo Machín dio descanso esta vez para la batalla con Sergio Ramos y Varane del este sábado.

Rompió un Sevilla con menos pólvora, por supuesto, dadas las ausencias tan principales, pero con cierta chispa en su juego, con un perfil más ratonero que se vio pronto, en el minuto 5: Roque Mesa sorprendió al Athletic y a todo el público en el saque de una falta al desmarque de Ben Yedder al vértice izquierdo del área vasca. De repente, el goleador se encontró con un remate franco, pero su latigazo con la zurda envió el balón cerca de la escuadra.

Hasta el descanso, el Sevilla combinó con soltura, con Roque y el Mudo entre líneas, Munir cayendo a una y otra banda e invitando a Aleix Vidal y Promes a ganar la línea de fondo. Ocurrió que las llegadas, numerosas, fueron mal resueltas casi siempre en el último pase, en el centro definitivo. Aleix apareció aún más tras el descanso, y más cuando Sarabia entró por el Mudo y se acercó a su zona. Al final, con Munir agotado, fue Bryan Gil quien reactivó el ataque con desparpajo, conducciones y un gran juego de cintura.

En el Athletic, Guruzeta ya pudo hacer el 0-1 en un enorme pase corrido de Ibai desde la derecha que no acertó a golpear con fuerza (14’). Y el punta por poco no llegó a un servicio de De Marcos tras arriesgado taconazo de Amadou en zona de riesgo (58’). A la tercera, marcó. Pero fue todo el peligro de los vascos, que no terminaron de desatar los nervios sevillistas con un segundo gol. Mejor para los blancos.

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