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Cluj - Sevilla | La previa

El Sevilla apelará a su Liga Europa para relanzarse

  • El equipo de Lopetegui visita al líder de la liga rumana con la necesidad de ganar para acercar los octavos y convencerse de que su confusión actual es transitoria

El delantero holandés De Jong, en la sesión del Sevilla ayer por la tarde en Cluj-Napoca. El delantero holandés De Jong, en la sesión del Sevilla ayer por la tarde en Cluj-Napoca.

El delantero holandés De Jong, en la sesión del Sevilla ayer por la tarde en Cluj-Napoca. / Robert Ghement (Efe)

Cuando abrochó su fase de grupos de la Liga Europa con la derrota en Chipre, intrascendente por sus cinco victorias anteriores, el Sevilla de Julen Lopetegui era un acorazado de nueva generación dispuesto, incluso, a amenazar la hegemonía de Barça y Real Madrid. Era mediados de diciembre, los sevillistas, tras un empate en Pamplona que supo a poco, viajaban terceros en la Liga a cuatro puntos de los dos colosos. Y mantenían asida con firmeza esa tercera plaza, con cuatro puntos sobre Real Sociedad y Getafe, y cinco sobre Athletic, Atlético y Valencia.

Ayudó a esa boyante trayectoria liguera, por supuesto, la endeblez de su grupo continental, con el Qarabag, el Dudelange y el APOEL como litigantes para entrar en los dieciseisavos de final.

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Y dos meses después, ocho jornadas de Liga después, un Sevilla devaluado vuelve al frente europeo en el corazón de Transilvania para resolver su eliminatoria ante el Cluj rumano. El hoy zozobrante barco que patronea Lopetegui ha perdido buena parte de su pujanza y capacidad intimidatoria, su rumbo traza unas preocupantes eses y lo que parecía titanio se antoja madera. Así retorna el rey de la Liga Europa a su competición favorita. La ocasión puede resultar providencial para reactivar las expectativas. O también puede resultar demoledora y trascendental para lo malo, como le ocurrió hace algo menos de un año al proyecto de Pablo Machín en aquella infausta noche de Praga.

Hoy se trata de la ida y no de la vuelta, cierto. Y a diferencia de lo que le ocurrió a Machín, pase lo que pase hoy, Lopetegui seguirá en el banquillo. Pero es tan necesario que el Sevilla dé un golpe en la mesa y ahuyente a los lobos en una tierra donde abundan...

La victoria es fundamental no sólo por acercar los octavos de final y repartir mejor los esfuerzos la semana próxima, con la vuelta de la eliminatoria en Nervión tres días antes de que Osasuna asome en el mismo escenario. También se antoja vital un triunfo hoy ante el líder de la liga rumana porque muchos jugadores, ahora mismo, tienen la moral bajo mínimos y parecen dudar hasta de su condición de futbolistas.

Se vio clarísimo el mediodía del pasado domingo ante el Espanyol. La controvertida jugada que supuso un antes y un después en el VAR de nuestra Liga reventó en mil pedazos la concentración y seguridad de los sevillistas como grupo. Tan quebradiza es su mente hoy. Urge que ganen y vuelvan a sentirse ganadores. Y sólo así podrán ir a la batalla de Getafe sin riesgo de ir a la lona en el primer round.

La necesidad de un éxito inmediato debe enfriar las habituales rotaciones de Julen Lopetegui en este frente paralelo a la Liga, aunque en el sembrado del estadio Doctor Constantin Radulescu sí podría dar descanso de inicio a algunas piezas que están mas cargadas de minutos: jugarse en Getafe la posibilidad de asaltar la tercera plaza no es cuestión baladí.

Así, es posible que el meta marroquí Yassine Bono le dé descanso al checo Tomas Vaclík, que el lateral izquierdo Sergio Reguilón, cada vez más lejos de su llamativa irrupción estival, deje su sitio a Sergio Escudero y que otros como el defensa francés Jules Koundé, el medio Joan Jordán o el delantero Munir retornen a la titularidad.

El Cluj que adiestra Dan Petrescu salió a flote de un grupo ante la Lazio, que pelea el Scudetto, el Rennes, que es tercero en la Ligue 1, y el Celtic, que ya tiene su liga casi en el bolsillo. Nada que ver esa temible armada con el trío de barcazas que litigaron con el Sevilla de septiembre a diciembre, cuando el proyecto de Lopetegui embarcó al sevillismo. Éste no sabe si lo de entonces fue un dulce sueño del que despertaron o al contrario: lo de ahora es una siniestra pesadilla transitoria, de la que convendría despertar ya, precisamente en los dominios del conde Drácula.

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