El Sevilla, hacia la cruda realidad de no poder fichar en enero
El club está pendiente de la justicia para que la rescisión de Iheanacho o la rebaja del contrato de Januzaj suban el LCPD
Antonio Cordón no puede fichar hasta que no haya una venta, con Rubén Vargas, Agoumé, Juanlu o Akor Adams como esperanzas en el mercado
Alexis y el penalti de Isaac: "Si hubiera sido para el 1-1 lo habría tirado yo"
¿Cómo es posible que el Sevilla no pueda inscribir ningún fichaje si su límite salarial ascendió a 22.139.000 euros en la actualización de septiembre? Pues porque el temido LCPD (Límite del Coste de la Plantilla Deportiva) es un baremo dinámico que acumula las amortizaciones anuales de los contratos de futbolistas de años anteriores, así que por mucho que Antonio Cordón realizara en verano una planificación con siete refuerzos con una inversión en nóminas anuales de apenas 10 millones de euros, el lastre arrastrado de años anteriores sigue obturando el plan de refuerzos del Sevilla. Es la triste realidad de un club endeudado con el LCPD más bajo de Primera Disivión.
Ahora mismo, Matías Almeyda estará rezando por que pueda haber un traspaso para poder reforzar una plantilla con carencias palpables. Cordón no puede darle al entrenador del Sevilla ni un jugador. Las salidas de Álvaro Fernández, al Deportivo, y de Ramón Martínez, al Valladolid, no han dejado dinero y sólo han liberado huecos en la nómina. Huecos que el director deportivo sevillista no puede usar porque el LCPD está a tope con los esfuerzos de agosto. Y eso después de una única inversión de 250.000 euros por la cesión de Batista Mendy, propiedad del Trabzonspor.
En aquel momento, José María del Nido Carrasco se apoyó en el consejero Jordi Marín para adelantar un dinero en LaLiga y poder inscribir a algún futbolista con la temporada empezada. De hecho, en la segunda jornada se enfrentaron los dos equipos con menos inscritos, el Sevilla, con 16, y el Getafe, con 15. Tras ese encuentro fueron inscritos Suazo y Alfon. Y así fue poco a poco inscribiendo al resto de fichajes. Pese a los 55 millones de euros que ingresó por Badé (25 millones), Lukébakio (20) e Idumbo (10), la realidad era así, y sigue siendo así.
El Sevilla logró que computara en el LCPD el prorrateo de los contratos de Marcao y Sow, que renovaron por un año más con el mismo sueldo, con lo que se redujo su coste anual. Eso sí lo admitió LaLiga, no así la rescisión de contrato de Iheanacho ni la rebaja del 50% del último año de Januzaj. El club está pendiente de las demandas ante la justicia ordinaria para defender que tales ahorros computen en el LCPD.
Sin ventas, el Sevilla afronta un doble drama. El que más importa al aficionado es el de la imposibilidad de fichar hasta que no haya ingresos por traspaso. Ahí las esperanzas siguen puestas en Rubén Vargas o Juanlu, aunque la lesión que sufrió a finales de noviembre el suizo, que ahora debe retomar el nivel competitivo, no ha ayudado a que se anime algún comprador. También en Agoumé, que para algo hizo el esfuerzo el club de hacerse hasta con el 90% de sus derechos... Otra opción es que el papel de Akor Adams en la Copa de África anime a algún club, pero Almeyda necesita al nigeriano y a otro delantero, no a un relevo que en todo caso sería un melón por calar.
El otro drama es que el consejo presupuestó en la Junta de Accionistas ventas en enero sobre 15 millones de euros para progresar en su plan de ajuste y acercarse al balance cero en junio, sólo acercarse, porque previó un déficit de 3 millones... Eso si hubiera ventas antes de junio. ¿Y si no las hay?
También te puede interesar
Lo último