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Un suave golpe de timón

  • Escribá calmó las aguas tras la caída en la Champions con un plan nada rupturista

  • Lo mejor hoy, el fiable motor que integran Bruno y Trigueros

Fran Escribá mira al cielo junto a cuatro jugadores del Villarreal, entre ellos Mario Gaspar y Musacchio en primer plano. Fran Escribá mira al cielo junto a cuatro jugadores del Villarreal, entre ellos Mario Gaspar y Musacchio en primer plano.

Fran Escribá mira al cielo junto a cuatro jugadores del Villarreal, entre ellos Mario Gaspar y Musacchio en primer plano. / robert ghement / efe

En el fútbol, como en la política, a veces es necesario apelar al gatopardismo y cambiar todo para que nada cambie. Pero a menudo es más aconsejable un leve golpe de timón para salvar las procelosas aguas. Es el caso del denominado submarino amarillo. La eliminación ante el Mónaco en la previa de la Champions amenazó con hundirle pronto un proyecto que había hererado de forma apresurada de Marcelino García Toral en ese mismo agosto. Pero el discípulo de Quique Sánchez Flores dio ese leve giro de timón y la nave tomó altura. Para qué el rupturismo: sigue el esquema de esa defensa zonal de cuatro, con dos pivotes por delante, Bruno Soriano y Trigueros, que componen un motor de la fiabilidad de un Mercedes. Esas seis piezas mantienen la solidez estructural. Las numerosas bajas, también las salidas del pasado verano, menoscaban no obstante su potencial ofensivo.

sin balón

Escribá da continuidad a los automatismos y la sincronización que implantó Marcelino García Toral en su 4-4-2 ó 4-2-3-1. El Villarreal ejerce una alta presión a la salida de balón del rival con Bruno Soriano a la voz de mando. Con respecto a la pasada campaña, faltan puntales como el portero francés Areola o el central Bailly, pero el guardameta Sergio Asenjo está defendiendo la portería con solvencia y Víctor Ruiz se ha asentado en el eje. El central no estuvo ante el Granada por una lumbalgia y hoy debe reaparecer. También lo hará otra pieza clave para ser agresivos y adelantar la línea, el lateral izquierdo Jaume Costa. Faltarán el lesionado Musacchio y el sancionado Álvaro González, lo que llevará seguramente al veterano defensa italiano Bonera (35 años) a jugar su segundo partido de esta Liga.

Los números revelan la eficacia defensiva del Villarreal: 14 goles encajados en la Liga, la mitad que el Sevilla, y sólo 6 fuera de casa en 9 salidas. Sólo una vez ha recibido más de un gol a domicilio, en Éibar ya en los últimos minutos.

Los amarillos son duchos en conservar una mínima ventaja en el marcador. Si tienen que replegar lo hacen con rapidez y rara vez caen en desajustes por falta de concentración.

con balón

Del gran dúo que la pasada campaña compusieron Soldado y Bakambu no hay noticias. El primero se lesionó de gravedad en verano y el segundo, entre lesiones menores y la Copa de África, de la que acaba de regresar, apenas ha jugado en 8 jornadas. El punta Nicola Sansone y el medio Roberto Soriano están justificado el generoso desembolso dinamizando el ataque amarillo y aportando llegada y goles, pero en menor medida que los atacantes de hace un año. Además, el vacío que dejó Denis Suárez es demasiado grande y otros llamados a tirar del grupo desde la segunda línea, como Cheryshev, se han empadronado en la enfermería. Se fue el irregular Pato y regresa Adrián López, acreditado intérprete de ese ataque de negación de referencias. De puntas que se desmarcan hacia fuera, hacia las esquinas, y conectan con los laterales al tiempo que abren pasillos interiores.

lo mejor

La solidez como bloque y el manejo de los tiempos.

lo peor

No termina de soltarse arriba. Llega un tanto desnudo para defender el juego por alto.

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