El tristísimo aspecto del Sánchez-Pizjuán en la peor entrada de la temporada

Según los datos oficiales, 25.303 espectadores asistieron al Sevilla-Levante, lo que supone sólo el 64,6% de los socios con carné, que el propio club cifró en 38.698

La afición del Sevilla habla tras la derrota ante el Levante: "A los Reyes les pido que se vaya la directiva"

Mucho hueco en las gradas y aficionados indignados, la constante en el partido ante el Levante.
Mucho hueco en las gradas y aficionados indignados, la constante en el partido ante el Levante. / Antonio Pizarro

El Sevilla-Levante, duelo en el que el equipo de Matías Almeyda pareció tocar fondo con una dolorosa derrota (0-3) y una goleada asestada por un colista que no ganaba desde el 4 de octubre en que superó al Oviedo, fue el partido en el que menos público arropó al equipo nervionense esta temporada y en el que se palpó un ambiente más frío.

El estadio Ramón Sánchez Pizjuán registró la peor entrada del curso, con 25.303 espectadores, según datos oficiales, y de los que 331 eran aficionados del Levante. Ello contribuyó a ofrecer una imagen triste y descorazonadora en un recinto que no hace mucho vivió sus mejores galas con temporadas de éxito y partidos importantes en Europa, en Champions y en la Europa League, con los mejores clubes del continente visitándolo y registrando llenos espectaculares. Manchester United, Juventus, Arsenal, Bayern Múnich, Borussia Dortmund... atrayeron a una afición entonces enfervorizada.

La hora del partido (las dos de la tarde), el temporal que hizo que la lluvia hiciese aparición y que prácticamente no diera tregua a los más valientes que no faltaron a su cita, las protestas con la anunciada huelga de animación de los biris y el estado crítico y lamentable de la sociedad, con un consejo de administración que lo ha llevado a la ruina y que no ofrece más soluciones que llevarlo a la subasta para llenarse los bolsillos antes de irse... todo hizo que se formara la tormenta perfecta a la que después contribuyó un resultado surrealista (0-3) con un equipo fantasmal vagando por el terreno de juego y su entrenador, sancionado y escondido en algún lugar del estadio.

Las sensaciones que el club ofrece, -lo último ha sido el interés de Sergio Ramos en aprovechar la situación para abanderar la entrada de un fondo salvador- son un auténtico despropósito. El vacío salpicado de las gradas dejó una imagen lamentable y triste. Asientos descoloridos y sevillistas con la mirada perdida aguantando estoicamente bajo paraguas y chubasqueros con gorro en un estadio vetusto sin una visera para que la afición puede resguardarse del agua y del sol.

25.000 espectadores supone sólo el 64,6% del total de los abonados de esta campaña, que el propio club cerró en 38.698. Ello supone que casi 14.000 socios no hicieron uso de su carné. Un dato muy desesperanzador y que ilustra el momento que vive la entidad. En Segunda División hay clubes cuyos estadios ofrecen mejor aspecto que el Sánchez-Pizjuán.

"Jugadores, mercenarios"

El Sevilla cerró ya 2025 como el año natural con menos triunfos de su historia, sólo 4. Todo muy lejos de aquel estadio que era una olla a presión y que tanto temían los rivales. Ahora son habituales los gritos de "directiva dimisión" y Júnior, vete ya" o, como este domingo, de "jugadores mercenarios". Alguno recordaba otro Sevilla-Levante sonrojante hace bastante tiempo, en marzo de 1998, cuando con el Sevilla en Segunda el equipo granota, entonces un histórico que trataba de utilizar como club satélite el grupo Bahía, le endosaba un 0-4 a los blancos que retumbó en el Sánchez-Pizjuán. La seguridad tuvo que cerrar las puertas después del partido y las vallas golpeando en la puerta número 1 resonaron bien fuerte como banda sonora de una afición muy enfadada.

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