¡Se vuelven a aplaudir los despejes a voleón!
El Sevilla entendió el rol que debía jugar y se conjuró para defender a muerte en una imagen propia del fútbol de antaño
Almeyda: "Es vergonzosa mi reacción, pero quiero justicia"
En muchas épocas se han celebrado con una mezcla de algarabía y alivio en el Sánchez-Pizjuán esos despejes heroicos que cogían altura y llegaban lejos, a la defensa contraria. Zambombazos de Curro Sanjosé o, más recientemente en el tiempo, de Mino en aquella pareja de centrales con Álvarez o Salguero. Después llegaron tiempos infinitamente mejores, se enterraron las algarrobas y el personal se acostumbró al caviar con que juntaba los balones que salían del área un tal Julien Escudé.
Ahora ha vuelto el aplauso a esos despejes a voleón. El sevillismo ha captado el mensaje y vuelve comer de menú tras años a la carta y servilletas de tela. Pobreza obliga.
La última media hora larga, desde que el nefasto Iosu Galech empleó seis minutos en anular el gol de Lucas Boyé, Nervión recordó aquellas tardes de congoja, de contener la respiración y volver a coger aire cada vez que Kike Salas, Agoumé, Nianzou o Gudelj interpretaban aquel clásico del fútbol de albero en la Regional. “¡Aire!, y salimos”.
En este Sevilla tan corto de calidad y tan desquiciado desde una dirección poco serena es lo que queda. Y no es poco...
Defensa
El inicio con dos delanteros requiere un sacrificio extra de los que están por detrás, que, claro, se acaban exponiendo. Juanlu le hizo un flaco favor a su equipo, pero sus compañeros trabajaron hasta la extenuación para salvarle el cuello a él y –lo más importante– al equipo. Almeyda sorprendió con el rol que le dio a Azpilicueta, un carrilero falso con el quinteño trabajando por dentro, aunque la sobreexcitación de éste acabó pasando factura.
En inferioridad numérica, el equipo se aplicó hasta aburrir a los dos pivotes babazorros, dos jugadores más de seda que de tercal (Blanco y Denis Suárez), que acabaron ahogados ante el redoblar esfuerzos de los blancos. Akor cerró por la izquierda y Sow por la derecha y en el centro tapar espacios por acumulación e intensidad. El equipo hizo un trabajo defensivo muy bueno, con fe y resiliencia, ante la imposibilidad de poder respirar con el balón.
Ataque
Como otras veces, se vio que el Sevilla tiene un serio problema de circulación con una carestía que se aprecia en partidos así. No hay un solo jugador capaz de tener el balón, de saber emplear su inteligencia para que el equipo retenga la posesión. Fue el gran pecado de este Sevilla, que fue dando pasos hacia atrás y, cuando recuperaba, le fallaba el pase de calidad para que el equipo ganara metros.
Sólo Akor Adams en algunas ocasiones pudo aguantar el balón, sobre todo cuando cayó en punta, mientras Maupay aún no ha encontrado su sitio.
Virtudes
El tremendo sentido de la colectividad. El equipo se aplicó en defensa, dejó de descubrirse conforme pasaron los minutos y entendió –claro– el rol que tenía que jugar en un partido distinto a todos.
Talón de Aquiles
La sobreexcitación, un defecto que juega malas pasadas. Juanlu y el propio Almeyda fueron el mejor ejemplo.
Uno por uno
Vlachodimos Menos decisivo que ante el Girona, pero seguro en momentos difíciles.
Nianzou Fue la sorpresa, y era arriesgado con tanto tiempo de inactividad. No desentonó, aunque sin destacar. Sí se dejó superar por Boyé en el 1-2 anulado al final.
Gudelj Tiró de oficio y experiencia. Un partido meritorio.
Kike Salas Defiende siempre con energía y determinación, sin remilgos. Es, muchas veces, el alma de este equipo.
Azpilicueta Su rol inicial fue novedad como carrilero con Juanlu más por dentro. Después se ubicó de lateral y acabó mareado por un golpe en la cabeza.
Juanlu Salió sobreexcitado y lo pagó con una expulsión con la que le hacía un flaco favor a sus compañeros. Ya la primera entrada, en un terreno intrascendente con el rival saliendo a la banda, podía considerarse naranja.
Agoumé Redobló esfuerzos en defensa y raramente se descubrió en espacios abiertos.
Sow Un gol que suma. Debe dar un paso adelante porque el equipo necesita de todo el mundo.
Suazo Impreciso en el pase, también en la estrategia. Aunque no se le puede negar el esfuerzo. No midió en el córner del 1-1 y cuando se dio cuenta no pudo ya saltar.
Maupay Enreda y no acaba de aportar, aunque en el gol, a su manera, participó.
Akor Adams Se fue con decisión en el saque de banda del 1-0, aguantó el balón, trabajó en defensa en la izquierda y hasta rozó el 2-1 en un espectacular tirazo sobre el cuerpo de Sivera.
Carmona Impreciso en contras que hubieran dado aire.
Mendy Había que remangarse.
Ejuke Ayudó casi de carrilero.
Isaac Trató de estirar el equipo.
Peque Arañó segundos de oro.
Gattoni Debut inesperado.
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