España, un ejemplo mundial en la atención del sida en las cárceles
Conferencia sida 2010
España es un ejemplo a seguir en los programas de reducción de daños basados en el intercambio de jeringuillas, dispensación de metadona, reparto de preservativos, diagnóstico precoz y asesoramiento.
España se ha convertido en un referente mundial en la atención que presta a los reclusos con sida en las cárceles de este país, un modelo que este lunes se ha expuesto en la Conferencia Internacional del Sida.
Así lo ha indicado el secretario del Plan Nacional del Sida, Tomás Hernández, precisamente cuando la Declaración de Viena, suscrita en este foro, denuncia que la penalización de los consumidores de drogas ilícitas está fomentando la epidemia de VIH con consecuencias "tremendamente negativas".
"En España se ha hecho desde hace más de una década un trabajo que es digno de contarse y de compartirse", ha relatado Hernández, quien ha recordado que actualmente en la Europa del Este están teniendo una situación epidemiológica muy similar a la de este país en los años 70 y 80, cuando el grueso de las nuevas infecciones se producía entre los usuarios de drogas inyectadas.
En aquel momento, España adoptó decisiones "muy valientes" más allá de la introducción de la terapia antirretroviral, como son los programas de reducción de daños basados en el intercambio de jeringuillas, dispensación de metadona, reparto de preservativos, diagnóstico precoz y asesoramiento, entre otros factores.
"En las fechas en las que estamos todavía hay muchos países que no han adoptado estas medidas", ha lamentado el secretario, quien ha insistido en que "nosotros somos un buen ejemplo" de los beneficios que puede aportar el que las administraciones apuesten por medidas que, en principio, resultaron "muy controvertidas".
En España se distribuyen anualmente en las prisiones más de 20.000 jeringuillas, entre otras medidas para evitar la propagación de esta infección.
Más de 6.000 presos de las cárceles españolas son víctimas del sida -el 8 por ciento de los 76.000 reclusos de este país- pero la prevalencia del VIH en las instituciones penitenciarias está bajando. De hecho, ha pasado de un 28,4% en 1989 a un 7,8% en 2008 -la prevalencia del VIH en la población general en España es del 0,3 por ciento-.
Hernández ha expresado la voluntad del Gobierno español de "mantener los compromisos adquiridos" en la lucha contra el sida y en la aportación de este país al Fondo Mundial.
"No hay ninguna decisión adoptada", ha confesado, para agregar que las autoridades sanitarias de este país están "convencidas" de mantener estos fondos.
España hace una de las contribuciones "más generosas" al Fondo Mundial, situándose entre el séptimo y octavo lugar de los países donantes, por encima de otros con un PIB mucho mayor. "Espero que podamos mantener los compromisos adquiridos", ha recalcado.
En una situación de crisis económica global, Hernández cree, al igual que otros ponentes de la Conferencia como Bill Clinton o Bill Gates, que "la inversión en salud es económicamente rentable".
No obstante, ha reconocido que es preciso apostar por "trabajar rápido, de forma más barata y más eficiente", lo que "resume el reto que tenemos que afrontar ahora", ha apostillado.
El secretario del Plan Nacional de Sida, que se reunirá en Viena con representantes de ONUSIDA, de la OMS y de la UE, ha precisado algunos de los objetivos que se marca España.
El primero es la "asignatura pendiente" de erradicar la "estigmatización y discriminación" que sufren los afectados por el VIH, algo sobre lo que hay "evidencias científicas".
Otro de lo retos es combatir el "retraso diagnóstico considerable" que existe en España, para mejorar el pronóstico de los afectados, su calidad de vida y reducir nuevas infecciones.
El Ejecutivo español quiere concienciar a algunos grupos vulnerables donde todavía hay un porcentaje importante de contagios, como es el de los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, de la necesidad de la prevención.
Garantizar la sostenibilidad de los tratamientos, que son eficaces pero también caros, es otro propósito a alcanzar, ya que, aunque hay menos nuevas infecciones, cada vez hay más personas conviviendo con una patología que ya no pone fin a sus vidas.
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