Sociedad

El Wokation y el Coliving, las tendencias laborales que deja la pandemia

  • El teletrabajo se está consolidando en el mercado laboral y sus consecuencias también 

El ‘Wokation” El ‘Wokation”

El ‘Wokation” / M. G.

La crisis de la COVID-19 ha empujado, sin duda, el teletrabajo. Muchos trabajadores se despidieron de la oficina en marzo y no volverán en mucho tiempo. Esto ha afectado económicamente al sector inmobiliario, pero también ha creado nuevas tendencias laborales y residenciales.

"A corto plazo, esta situación de confinamiento ha llevado a cambiar la mentalidad de mucha gente respecto a la vivienda; mucha gente está valorando dónde quiere vivir y en qué tipo de vivienda y población", afirma Xavier Anzano Bergua, profesor colaborador del máster universitario de Ciudad y Urbanismo de la UOC.

Esto ha supuesto que muchas poblaciones hayan vivido un repunte en el número de habitantes y de empadronamientos, y algunas viviendas han pasado de segundas residencias a viviendas habituales. "El teletrabajo puede contribuir a repoblar algunas zonas rurales de nuestro país: para el trabajador supone conseguir un nivel de vida mucho más sostenible e impulsa mucho más su respuesta desde el punto de vista psicoemocional", afirma Manel Fernández Jaria, profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC y experto en bienestar laboral.

No solo algunas segundas residencias se han convertido en primeras opciones. Esta crisis también ha afectado al precio del alquiler y a los pisos turísticos: muchos han dejado de serlo. Según el portal inmobiliario pisos.com, en agosto el precio del alquiler bajó sensiblemente con respecto al mismo mes del año pasado en ciudades como Barcelona, Valencia, Palma o Madrid. En la capital del Estado, por ejemplo, cayó un 2,67 %. Del mismo modo, el 20 % de la oferta de alquiler turístico de España ya ha cambiado a residencial.

El workation, sumar trabajo y vacaciones

Intentar unir teletrabajo con un estilo de vida más saludable o con una mejor calidad de vida ha llevado a lo que se conoce como workation. De la suma de work (‘trabajo’) y vacation (‘vacaciones’) nace esta tendencia que permite trasladar el trabajo remoto a lugares más relajantes que la propia vivienda. Desde islas hasta pueblos perdidos, no solo empresas de alquiler de viviendas, como Booking, se han sumado a esta tendencia, sino que algunas de las grandes compañías hoteleras del mundo, como Marriott International, ya lo están ofreciendo. Habitaciones con facilidades e instalaciones para teletrabajar, espacios diseñados para hacer videollamadas y un buen servicio gratuito de wifi son algunos de los cambios. Los hoteles buscan atraer a empleados y altos directivos que quieran unir teletrabajo y placer, algunos ofrecen también paquetes de educación en casa (homeschooling) para tener ocupados a los niños mientras se teletrabaja. 

No solo se han sumado las cadenas hoteleras, esta oferta ya la han puesto en marcha países como Barbados y Bermudas, que ofrecen visas de residencia de hasta doce meses a aquellos que quieran teletrabajar desde estas dos islas del Caribe. «Se trata de reconvertir la oferta para dar salida a una demanda cada vez más creciente de poder trabajar en diferentes espacios con comodidad y a la vez cerca de otras personas, generando sinergias diferentes; esto se puede convertir en una oportunidad para ver cómo podemos hacer transitar nuestro negocio hacia nuevas direcciones», advierte Fernández Jaria.

 De Silicon Valley llegan los coliving

Otro de los fenómenos residenciales que empiezan a despuntar es el coliving, que permite teletrabajar y compartir ese espacio con otros individuos y conseguir cierto ocio y red de contactos. Es una forma similar al workation que se puede practicar en un hotel pero sin estar solo y donde, además, se pueden crear relaciones profesionales.

En general se ofrece un alquiler cerrado, un piso amueblado, con flexibilidad de fechas (permite ir renovando el contrato mes a mes) y todos los gastos y servicios incluidos (wifi, terraza, piscina si la tiene), y lo pueden compartir desde cinco hasta cincuenta personas. En Inglaterra, Alemania o Estados Unidos, este modelo está muy asentado, y parece abrirse espacio en España, en Barcelona, Madrid, Játiva, Las Palmas, Fuerteventura, Valencia, Galicia... Existen numerosos ejemplos de coliving.

Este fenómeno surgió en la zona de Silicon Valley, donde llegaban muchos jóvenes con intención de empezar sus carreras tecnológicas y encontraban dificultades para conseguir viviendas asequibles, así que muchos decidieron alquilar conjuntamente y se convirtieron en laboratorios de ideas y comunidades profesionales.

"Es el efecto de una situación de carestía de alquiler, que provoca que la gente tenga que emanciparse no de forma total, sino con desconocidos y desconocidas. Es una forma de dignificar la situación: la forma tradicional se hacía por diversas afinidades, por un desplazamiento por trabajo y estudios, y ahora para asumir los gastos que uno solo no puede asumir, sobre todo por el parque de alquiler", advierte Anzano Bergua.

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