Abierta una investigación tras la muerte de un científico que estudiaba una enfermedad letal transmisible
Se investiga cómo pudo morir el investigador de 45 años, que trabajaba en la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob
El centro donde trabajaba un científico fallecido dice que clausuró el laboratorio
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El centro donde trabajaba un científico fallecido por una presunta contaminación, el IDIBELL de Bellvitge (Barcelona), ha asegurado que, tras conocer que se habían hallado en un laboratorio muestras no autorizadas de priones "potencialmente peligrosas", abrió una investigación, clausuró ese espacio e identificó a los trabajadores del mismo, ofreciéndoles pruebas médicas y de apoyo psicológico.
En un comunicado hecho público este jueves, el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) ha informado de que hace poco más de un año perdieron "a un querido miembro" de su comunidad científica "experto en enfermedades neurodegenerativas a causa de una posible afección priónica".
Sin mencionar la dolencia en ningún momento, se refiere a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, un trastorno cerebral degenerativo y poco frecuente, raramente transmisible y que afecta aproximadamente a una persona de cada millón por año en todo el mundo.
Este investigador era un joven bioquímico que estaba contratado por el CIBER-Instituto de Salud Carlos III, mantenía una vinculación con el IDIBELL y trabajaba en un laboratorio de la Universidad de Barcelona.
IDIBELL ha precisado en el comunicado que sus responsables fueron informados "por el jefe del laboratorio que se habían encontrado muestras potencialmente peligrosas almacenadas en congeladores de esta instalación" y que esta situación "fue abordada inmediatamente y con la debida diligencia por parte de la UB, titular de los espacios, el CIBER, con quien (el investigador) tenía el contrato laboral, y el IDIBELL, como investigador afiliado".
Las muestras, que también pertenecían a animales, estaban en un cajón reservado para el grupo del científico fallecido, sin registro de entrada, ha precisado El País.
Las tres entidades iniciaron una investigación que aún no ha finalizado, con el objetivo de "obtener una comprensión completa de los hechos".
Fuentes de la UB han confirmado a EFE que la investigación interna sigue abierta para averiguar el origen de miles de muestras no autorizadas y descubiertas en un congelador de su laboratorio 4141, donde trabajaba el fallecido, y que está situado en la Facultad de Medicina de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona).
Estas mismas fuentes de la UB han precisado a EFE que la universidad inició esta investigación "para saber por qué llegaron las muestras no autorizadas al laboratorio" del investigador fallecido.
El comunicado de hoy del IDIBELL no establece una cronología de cuándo se comunicó el hallazgo de las muestras potencialmente peligrosas ni tampoco de cuando se inició la investigación, si bien El País la ha situado en diciembre de 2020.
Según el IDIBELL, el laboratorio "fue clausurado unas horas después de ser notificados sobre la existencia de las muestras" y que, "al cabo de cuatro semanas, una empresa especializada lo descontaminó".
También se identificaron a las personas que habían trabajado en el mismo, sin especificar el número, aunque el citado rotativo ha precisado que pueden ser un máximo de ocho, según declaraciones obtenidas del director del IDIBELL, Gabriel Capellà.
A estos trabajadores se les comunicó el riesgo al que potencialmente habían podido ser expuestos y se les ofreció la realización de pruebas médicas y apoyo psicológico.
Las muestras halladas fueron trasladadas a unas instalaciones de máxima seguridad y se enviaron a analizar.
En marzo de este año 2023 llegó el resultado de las muestras, que fue positivo, es decir, que eran potencialmente infectivas, lo que se comunicó a los trabajadores afectados.
En el comunicado se afirma que el campus "no dispone de instalaciones necesarias para desarrollar experimentos con muestras priónicas y el comité de bioseguridad de IDIBELL nunca ha autorizado ningún estudio con éstos", lo que da a entender que se atribuye la responsabilidad de una posible infección al investigador fallecido.
De hecho, IDIBELL tenía un convenio de colaboración en 2018 para usar el laboratorio de alta seguridad biológica del IRTA-CReSA, situado en Bellaterra (Barcelona), para tener custodiadas muestras relacionadas con sus investigaciones sobre priones, han confirmado a EFE fuentes de este centro.
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