Cuchillo sin filo
Francisco Correal
Zapatos en una panadería
Roma acogió el pasado fin de semana la entronización del papa León XIV, en la que se le colocó el palio y se le hizo entrega del anillo del pescador durante una Eucaristía que marca el inicio del pontificado. Los Reyes volvieron a encabezar la delegación española en este acto multitudinario, celebrado tras el Jubileo de las Hermandades, como ocurrió en el funeral del papa Francisco. Letizia hizo entonces gala de un vestido blanco y lució también mantilla con forma de medio luna en color blanco roto, algo que no veíamos desde su enlace con Felipe IV hace casi 21 años.
La indumentaria de la Reina Letizia responde al ejercicio de un privilegio reservado en exclusividad a las monarcas católicas. El resto de las reinas o primeras damas deben vestir de negro siempre en presencial del papa, pero ¿a qué se debe esta norma protocolaria?
A pesar de que se trata de una orden no escrita, ni obligatoria, el Vaticano insta a las mujeres a vestir ropa formal negra, con los hombros cubiertos y mangas largas y, en ocasiones, un velo para cubrir su cabeza. Esta tradición tiene que ver con un código de discreción pues, de acuerdo con la religión católica, el negro simboliza humildad, respeto y formalidad.
En la tradición católica el negro se asocia comúnmente con el duelo y la tristeza, de ahí que mujeres y hombres vistieran ropa de este color durante las exequias del papa Francisco. Durante estos oficios no faltaron polémicas por el traje azul marino de Donald Trump o el collar de perlas de la reina Matilde de Bélgica (al igual que en el funeral de Juan Pablo II hace 20 años), como muestras de falta de solemnidad, pues también se debe evitar lucir joyas ostentosas ante los papas. En esta ocasión la reina Letizia lució mantilla negra, sin peineta, y un broche de las joyas de pasar de la reina Victoria Eugenia.
A lo largo de la historia ha habido ciertos ejemplos de 'irreverencia' por la elección de sus colores, como fue el caso de la reina Isabel II de Inglaterra, que como cabeza de la Iglesia Anglicana, optó por un traje violeta y sombreto a juego durante uno de sus encuentros con el papa Francisco.
El llamado privilegio del blanco está reservada únicamente a las soberanas y reinas consortes de monarquías católicas. En la actualidad, estas son las mujeres que gozan de ese privilegio:
Estas casas reales mantienen relaciones diplomáticas históricas con la Santa Sede y representan a instituciones que durante siglos se han mantenido fieles a la defensa y la promoción del catolicismo. Por eso, el Vaticano otorga a sus representantes femeninas la licencia de vestir de blanco, un color asociado a la pureza, la espiritualidad y la fidelidad doctrinal.
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