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Mikel Lejarza
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Plantear un problema laboral es más complicado de lo que parece. Rafael Alonso, experto en gestión de Recursos Humanos y divulgador sobre la salud mental en el trabajo, advierte de una realidad que puede resultar frustrante: muchos empleados salen de estas reuniones con la sensación de no haber sido escuchados. Sin embargo, el problema no es la falta de interés, sino la forma en que se comunica la situación.
"No estás hablando su idioma", afirma en un vídeo de TikTok (@rafabienestarlaboral), donde acumula más de 11 mil seguidores. Alonso explica entonces que este departamento no se mueve por emociones. "El sistema no fue creado para empatizar, sino para gestionar resposabilidad legal", asegura. Por lo tanto, aconseja a los trabajadores presentar sus problemas en términos estratégicos.
Entender cómo funciona Recursos Humanos es clave para proceder de la manera más conveniente. "Empezó siendo un área que se ocupaba de la gestión administrativa y legal de las empresas. A día de hoy, su rol se ha ido abriendo hacia la parte más humana", explica el divulgador, que ha trabajado en el sector durante varios años. "Pero ojo, porque aquí está el error: vas a ellos hablando de cómo te sientes, cuando lo más inteligente sería hablar desde lo peligroso que es ignorarte".
Teniendo esto en cuenta, "si hablas desde la emoción, lo más probable es que no te escuchen", prosigue con unas palabras especialmente relevantes para aquellos que viven un entorno laboral tóxico. La falta de apoyo, la exclusión, las malas formas e incluso una situación constante que, poco a poco, lleva hacia el agotamiento o burnout, condiciona el desempeño de la actividad para muchos trabajadores. "Necesitas aprender el lenguaje que realmente genera acción".
"Deja de decir que no te sientes apoyado. En lugar de eso, di que estás observando conductas de exclusión, que van en contra de las políticas de la empresa", explica Alonso. De esta forma, cambia el matiz para Recursos Humanos. Y no solo eso. El divulgador propone otros ejemplos que elevan una percepción personal a un problema global dentro de la propia compañía.
"No digas 'están siendo desagradables conmigo', di 'me preocupa que se esté generando un entorno laboral hostil'; o, en lugar de decir que te sientes incómodo en tu puesto, di que eso está afectando a tu seguridad psicológica", puntualiza. "Aunque parezcan palabras rimbombantes, en realidad son indicadores de riesgo legal".
Asimismo, es fundamental que haya algún registro por escrito de estas reuniones. "En el momento en el que estas expresiones aparecen en un correo o en un informe, la conversación cambia de 'lo revisaremos' a 'tenemos que cubrirnos legalmente'". Por lo tanto, para tener el máximo control sobre la situación, Rafael Alonso aconseja lo siguiente: "Documenta todo el proceso: fechas, testigos, correos, capturas, seguimientos por escrito... Nada de esto te convierte en conflictivo, pero te protege de lo que pueda ocurrir".
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