El  caso es que algo se  movía entre los bastidores del poder. Un día antes, el 2 de marzo, la Agencia Española del Medicamento enviaba una carta a los distribuidores farmacéuticos para restringir la comercialización de mascarillas y bloquear su reparto entre la red de farmacias de nuestro país para asegurar el suministro de mascarillas a los hospitales y centros de salud en un momento en el que los ingresos por la pandemia se empezaban a multiplicar.

Una semana después se celebraban las multitudinarias manifestaciones del Día Internacional de la Mujer, que no parecen ajenas en absoluto a la expansión de la pandemia. Otro dato: también se sumaron a ellas la esposa y la suegra del presidente del Gobierno, igualmente contagiadas, como Calvo y Montero, además de la titular de Política Territorial, Carolina Darias, que marchó codo con codo con ellas...

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar... El Gobierno de Sánchez dejó las suyas al sol y el virus se nos ha subido a todos las barbas, por muy depilada que tengan la conciencia en Moncloa.