Fragmentos
Juan Ruesga Navarro
Una nueva generación, un mundo nuevo
Negocios
A partir del 15 de enero de 2015, las facturas de más de 5.000 euros emitidas a la Administración Pública o las de empresas que desarrollen transacciones comerciales on line deberán tener formato electrónico, según la Ley 25/2013, que pasa de otorgar validez legal a la factura electrónica a exigir su utilización. Además, los clientes de sectores como telecomunicaciones, utilities, servicios financieros a consumidores y otras contrataciones que se hagan por medios electrónicos pueden también exigir factura electrónica.
Para automatizar estos procesos, el servicio e-Factura de Telefónica facilita a las empresas una rápida puesta en marcha del sistema de facturación electrónica. La operadora, dentro de su estrategia de desarrollar nuevos negocios digitales, ofrece a las empresas, de cualquier tamaño, un servicio que hace posible la emisión o recepción automáticas de sus facturas con transparencia y agilidad, ayudándoles a incorporarse al mundo digital. E-Factura se integra con los sistemas contables de las empresas, con independencia de la tecnología que usen, optimizando sus procesos en tiempo, coste y eficiencia. La automatización de los procesos que aporta e-Factura hace que la toma de decisiones sea más rápida, que la relación con proveedores y clientes sea mejor y que la gestión de tesorería se optimice.
Telefónica ofrece un servicio en pago por uso, que permite cumplir los requisitos normativos y que tiene diferentes soluciones para cada tipo de empresa: modalidad web, para una rápida puesta en marcha de la factura electrónica a través de un entorno web; modalidad emisión, que permite emitir facturas de forma integrada con los sistemas contables; modalidad recepción, para recibir facturas de forma integrada con los sistemas contables; y modalidad personalizada, para adaptar la solución a las necesidades específicas del cliente.
Así, los clientes de e-Factura se benefician de una completa solución en paquetes que posibilita la incorporación de las empresas a la factura electrónica en un corto plazo de tiempo y sin tener que invertir en hardware. Además, permite plantear un proyecto por fases, iniciado con las obligaciones que introduce la ley para abordar más adelante otras iniciativas que optimicen los procesos de la empresa -recepción de facturas de proveedores, digitalización de facturas en papel…-.
Hay tres tipos de cuota: el pago por fase de puesta en marcha -un único pago por la puesta en marcha del servicio a la medida de las demandas del cliente e integrarlo con su sistema contable-; el pago de una cuota mensual por uso del servicio y el pago de una cantidad dependiendo del número de documentos intercambiados.
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