Alerta científica tras el hallazgo en España de una microalga tóxica inédita que contagia el pescado

Investigadores de Alicante y Canarias descubren una especie de microalga capaz de generar toxinas en áreas cercanas a Denia y Jávea, impulsando nuevas estrategias de vigilancia ambiental

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Detectan una microalga productora de ciguatoxinas en aguas del mediterráneo peninsular
Detectan una microalga productora de ciguatoxinas en aguas del mediterráneo peninsular / EFE

La presencia confirmada de una microalga con capacidad para producir ciguatoxinas en el litoral norte de Alicante ha disparado la inquietud tanto en la comunidad científica como entre quienes dependen del ecosistema mediterráneo. Por vez primera en la península, el género Gambierdiscus ha sido registrado en la costa española, lo que genera nuevos interrogantes acerca de la dinámica de estas especies en ambientes templados. El hallazgo, considerado un hito relevante en la vigilancia marina, ha sido publicado en la revista especializada Harmful Algae News.

El estudio, liderado por el Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio Ramón Margalef de la Universidad de Alicante junto con expertos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, rubrica un antes y un después en el conocimiento de algas nocivas en el Mediterráneo español. Las muestras, tomadas en localidades estratégicas como Denia y Jávea, representan un avance fundamental en la prevención de riesgos asociados al consumo de pescado, especialmente por la potencial toxicidad de estas microalgas tropicales.

Aunque los investigadores recalcan que las concentraciones actuales no plantean una amenaza inmediata, el estudio pone de manifiesto la importancia de mantener sistemas de vigilancia robustos y actualizados en la costa este de España para anticipar cualquier cambio que pueda suponer un problema de salud pública o ecológica.

Lo que implica el hallazgo

La detección de Gambierdiscus australes, especie de dinoflagelado marino, supone una nueva realidad para el seguimiento de la calidad ambiental en aguas españolas. Esta microalga es famosa por su capacidad para sintetizar ciguatoxinas, compuestos que, si bien no afectan directamente al ser humano, pueden migrar a lo largo de la cadena trófica marina hasta alcanzar peces consumidos habitualmente. Cuando la concentración de ciguatoxinas asciende, puede desencadenarse la llamada ciguatera, un tipo de intoxicación alimentaria conocida en regiones tropicales pero hasta ahora muy poco frecuente en la península.

La expansión de Gambierdiscus hasta aguas levantinas no solo representa un fenómeno biogeográfico de interés, sino que también refleja la influencia de factores climáticos, en especial el constante aumento de la temperatura media del mar Mediterráneo en los últimos años. Investigadores señalan que la introducción de especies tradicionalmente tropicales será previsible y probablemente más común conforme continúe la tendencia al calentamiento de las aguas.

Resultados de muestreo y revisión de datos de 2024

La investigación se fundamenta en muestreos realizados en dos momentos del año 2024: en marzo y en septiembre. En estas campañas se analizaron 12 estaciones de muestreo distribuidas entre zonas costeras y mar abierto, obteniendo resultados que, aunque todavía bajo control, requieren seguimiento. Las muestras recogidas en marzo mostraron la presencia de la microalga en el 75% de los puntos, mientras que en septiembre la cifra se elevó al 100%. Las densidades oscilaban entre 20 y 140 células por litro, parámetros que, según el responsable científico César Bordehore, 'no representan un valor alto ni motivo de alarma para la población'.

Este registro, sin embargo, marca la primera vez que tal densidad se documenta en la costa mediterránea peninsular, lo que evidencia una expansión progresiva de Gambierdiscus. El referente previo más próximo era la constatación en aguas de las Islas Baleares en 2017, pero ahora su presencia en la península ibérica modifica el mapa de especies potencialmente peligrosas en España.

El reto de la ciguatera: riesgos, prevención y adaptabilidad

El avance científico implica nuevos protocolos de control para pescadores, restauradores y autoridades sanitarias. La ciguatera, tradicional en zonas como el Caribe o el Pacífico, supone un problema emergente en Europa. Si bien es cierto que la especie detectada en Alicante 'no es de las más tóxicas', recuerda Bordehore, la vigilancia resulta indispensable para impedir una acumulación peligrosa de toxinas en peces destinados al consumo humano, como los meros, pargos o barracudas, que son susceptibles de concentrar ciguatoxinas en su organismo.

Las autoridades sanitarias españolas comienzan a familiarizarse cada vez más con protocolos internacionales de monitoreo, diagnóstico y respuesta frente a episodios de intoxicación alimentaria por ciguatoxinas. De hecho, la colaboración entre universidades y organismos públicos se refuerza como línea clave de actuación ante una posible extensión de este fenómeno.

Efectos del cambio climático en la biodiversidad marina española

El calentamiento progresivo del Mediterráneo en la última década se posiciona como responsable principal del desplazamiento de especies nativas de aguas tropicales hacia latitudes más altas. La comunidad científica internacional advierte que los eventos de este tipo serán cada vez más habituales. La observación sistemática de los ecosistemas marinos y el análisis continuo de muestras permitirá diseñar mejores estrategias para conservar la seguridad de los productos pesqueros y proteger la salud pública, a la par que impulsa nuevas líneas de investigación en biología marina.

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