ByteDance frena su herramienta de vídeos hiperrealistas tras las presiones de Hollywood por los actores creados con IA
La matriz de Tik Tok se ha visto obligado a parar Seedance tras la contundente reacción de Disney y otros grandes estudios de Hollywood, que acusan a la compañía de infringir derechos de autor a gran escala.
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La línea entre lo real y lo artificial se difumina cada día más en internet. Vídeos que muestran supuestas peleas entre Brad Pitt y Tom Cruise, escenas de acción protagonizadas por personajes de Marvel que nunca se rodaron o episodios inéditos de Star Wars generados íntegramente por ordenador: todo ello ha inundado las redes sociales en los últimos días gracias a Seedance 2.0, una herramienta de inteligencia artificial capaz de crear contenido audiovisual hiperrealista a partir de simples indicaciones de texto.
Pero esta tecnología ha chocado de frente con Hollywood o, más bien, con Disney. ByteDance, el gigante tecnológico chino propietario de Tik Tok y creador de Seedance, se ha visto obligado a frenar en seco su plataforma tras las contundentes presiones de varios grandes estudios, liderados por la casa de Mickey Mouse, que acusan a la compañía de infringir derechos de autor a una escala sin precedentes.
Una biblioteca pirata de personajes con copyright
El pasado viernes, The Walt Disney Company envió una carta de cese y desistimiento a ByteDance en la que acusa directamente a la empresa china de proporcionar "una biblioteca pirata de personajes Disney con derechos de autor de Star Wars, Marvel y otras franquicias", como si esta propiedad intelectual fuera de dominio público.
La misiva, dirigida al asesor general global de ByteDance, John Rogovin, denuncia que la compañía ha infringido los derechos del estudio al desarrollar un modelo de generación de vídeo con inteligencia artificial sin compensación alguna.
"Creemos que esto es solo la punta del iceberg, lo cual resulta impactante considerando que Seedance solo lleva disponible unos días", advirtió David Singer, abogado externo de Disney, según recoge la publicación estadounidense Axios.
La herramienta permite a cualquier usuario crear vídeos de alta calidad simplemente escribiendo lo que desea ver. El resultado: las redes sociales se llenaron en cuestión de horas de ejemplos que mostraban la imagen de famosos y personajes protegidos por derechos de autor en situaciones que nunca ocurrieron, con un grado de realismo que dificulta su identificación como contenido generado artificialmente.
Hollywood cierra filas contra la inteligencia artificial generativa
La respuesta de la industria del entretenimiento no se ha hecho esperar. Charles Rivkin, presidente y consejero delegado de la Asociación Cinematográfica (MPA) -que agrupa a gigantes como Netflix, Paramount Skydance, Sony, Universal, Warner Bros. Discovery y la propia Disney-, ha reclamado públicamente a ByteDance el cese inmediato de las infracciones a través de esta herramienta.
"Al lanzar un servicio que opera sin garantías significativas contra infracciones, ByteDance está incumpliendo la legislación de derechos de autor consolidada que protege los derechos de los creadores y sustenta millones de empleos en Estados Unidos. ByteDance debe cesar de inmediato su actividad infractora", señaló Rivkin en un comunicado difundido tras el lanzamiento de Seedance 2.0.
ByteDance promete reforzar las salvaguardas
Ante la avalancha de críticas, ByteDance ha reaccionado con una declaración en la que asegura estar tomando medidas. "ByteDance respeta los derechos de propiedad intelectual y hemos escuchado las preocupaciones relativas a Seedance 2.0. Estamos tomando medidas para reforzar las salvaguardias actuales mientras trabajamos para evitar el uso no autorizado de la propiedad intelectual y la imagen por parte de los usuarios", ha indicado la compañía en un comunicado remitido por correo electrónico a diversos medios.
Según declaraciones recogidas por la BBC, la tecnológica china afirmó estar al tanto de las preocupaciones en torno a la nueva versión de su herramienta y se comprometió a implementar controles más estrictos sobre el tipo de contenido que los usuarios pueden generar.
Una batalla que se repite
La victoria de Disney frente a ByteDance se enmarca en una guerra más amplia del gigante del entretenimiento contra las herramientas de inteligencia artificial generativa. Con anterioridad, el estudio norteamericano ya había presentado denuncias contra otras empresas de IA como Midjourney o los sistemas Gemini de Google por el uso no autorizado de sus personajes y contenidos protegidos.
Sin embargo, no todas las relaciones entre Disney y las empresas de inteligencia artificial son conflictivas. En el caso de OpenAI, desarrolladora de ChatGPT, Disney anunció un acuerdo que permite a la compañía usar sus personajes, tras confirmar una inversión de 1.000 millones de dólares en la tecnológica.
El caso de Seedance plantea, de nuevo, una pregunta que sigue sin respuesta: ¿hasta dónde puede llegar la IA en la recreación de rostros, voces y personajes sin cruzar los límites legales y éticos? Legisladores y tribunales intentan mantener el ritmo ante una tecnología que avanza mucho más rápido que ellos y que hace cada vez más difícil tanto proteger a los creadores como confiar en la veracidad de la información que circula por las redes.
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