La compra de Manus por Meta desata un pulso regulatorio entre Pekín y Washington

China revisa si la adquisición de la startup de inteligencia artificial por 2.000 millones de dólares vulnera sus controles de exportación tecnológica, mientras Estados Unidos celebra la operación como una victoria estratégica

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Mark Zuckerberg.
Mark Zuckerberg.

La adquisición de la startup de inteligencia artificial Manus por parte de Meta, anunciada a finales de diciembre por un valor superior a 2.000 millones de dólares, se ha convertido en el centro de un pulso regulatorio entre China y Estados Unidos que refleja la pugna tecnológica entre ambas potencias.

El Ministerio de Comercio chino confirmó este jueves que ha iniciado una revisión preliminar del acuerdo para determinar si la operación cumple con la normativa china sobre controles de exportación, transferencia de tecnología y regulación de inversiones extranjeras.

Según han informado medios como Bloomberg y Financial Times citando fuentes conocedoras del proceso, los reguladores chinos están examinando si la tecnología desarrollada por Manus mientras la empresa tenía su sede en Pekín debería haber requerido una licencia de exportación antes de su venta al gigante tecnológico estadounidense.

La revisión, aunque todavía en fase inicial, podría proporcionar a Pekín herramientas para influir en la operación o, en un escenario extremo, forzar su cancelación.

El traslado a Singapur

El núcleo de la controversia es el traslado, a mediados de 2025, de la sede de Manus desde Pekín a Singapur.

La startup fue fundada en 2022 en la capital china bajo el nombre de Butterfly Effect por un grupo de emprendedores chinos comandado por Xiao Hong. En abril de 2025, la inversión de 75 millones de dólares liderada por la firma estadounidense Benchmark desencadenó una cascada de presiones regulatorias.

El senador estadounidense John Cornyn, miembro veterano del Comité de Inteligencia del Senado y conocido por su postura crítica hacia China, cuestionó públicamente en redes sociales la inversión de capital estadounidense en una empresa china de inteligencia artificial.

Sus declaraciones provocaron consultas del Departamento del Tesoro estadounidense sobre las nuevas regulaciones que restringen la inversión americana en compañías chinas del sector de la IA y, ante la presión, Manus tomó la decisión de trasladar su sede principal y su equipo central a Singapur, una maniobra que algunos analistas han bautizado como Singapore washing (lavado de imagen de Singapur).

Este fenómeno, cada vez más habitual entre tecnológicas chinas que buscan acceso a mercados globales, consiste en establecer oficinas o sedes en la ciudad-estado asiática para reducir los riesgos geopolíticos asociados a operar desde China.

El profesor Cui Fan, de la Universidad de Negocios Internacionales y Economía de Pekín, explicó en redes sociales chinas en una publicación recogida por la prensa del país que la salida de Manus de China vino impulsada por las restricciones estadounidenses a la inversión.

"Pensar que romper lazos con China puede servir para saltarse los marcos reguladores tanto de China como de Estados Unidos es simplista", advirtió. Cui también sugirió que las autoridades chinas deberían investigar si los programadores de Manus desarrollaron tecnologías controladas mientras aún trabajaban en territorio chino, lo que podría implicar responsabilidades legales para los fundadores.

Tecnología estratégica

La tecnología de Manus se centra en lo que se conoce como inteligencia artificial agéntica, diseñada para ejecutar tareas complejas con mínima intervención humana. El asistente virtual de la compañía puede realizar análisis de mercado, programar código, crear itinerarios de viaje, analizar acciones bursátiles o elaborar informes completos.

Según datos facilitados por la propia empresa, ocho meses después de su lanzamiento en marzo de 2025, Manus había alcanzado unos ingresos anuales superiores a 100 millones de dólares y contaba con millones de usuarios registrados.

Los reguladores chinos están evaluando si esta tecnología, desarrollada inicialmente en China, debería considerarse sensible desde el punto de vista de seguridad nacional.

Según información publicada por TechCrunch y otros medios especializados, China podría aplicar mecanismos similares a los utilizados anteriormente para bloquear la venta forzosa de Tik Tok durante el primer mandato de Donald Trump.

No obstante, fuentes citadas por Financial Times sugieren que Pekín no considera la tecnología de Manus como "vital", lo que reduciría la necesidad de intervenir de forma drástica.

Winston Ma, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York y socio de Dragon Capital, advirtió al Wall Street Journal que si el acuerdo se cierra sin contratiempos "crearía un nuevo camino para las jóvenes startups de IA en China", lo que preocupa a las autoridades chinas por una posible fuga de talento y tecnología estratégica hacia el ecosistema estadounidense.

Reacciones contrapuestas

Mientras Pekín muestra su inquietud, la operación ha sido recibida con satisfacción en círculos políticos y empresariales estadounidenses.

Analistas consultados por Financial Times y otros medios interpretan la adquisición como una prueba de que el ecosistema de inteligencia artificial de Estados Unidos resulta más atractivo que el chino, especialmente para emprendedores ambiciosos que buscan proyección global.

Meta ha dejado claro que, tras la adquisición, Manus cortará todos sus vínculos con China. Según declaraciones del portavoz de Meta, Andy Stone, "no habrá participación china en la propiedad de Manus tras la transacción" y la startup "cancelará sus servicios y operaciones en China".

El equipo de aproximadamente 100 personas de Manus se integrará en Meta, con su directora ejecutiva, Xiao Hong, reportando directamente al director de operaciones de Meta, Javier Olivan.

Para Meta, esta es su tercera mayor adquisición en valor tras WhatsApp y la empresa de IA Scale AI.

La operación se enmarca en la estrategia agresiva de Mark Zuckerberg de reforzar las capacidades de inteligencia artificial de la compañía, que en octubre elevó su previsión de gasto de capital para 2025 hasta los 70.000 millones de dólares.

El objetivo declarado es integrar la tecnología de Manus en los productos de Meta, incluido Meta AI, para ofrecer funcionalidades más avanzadas de automatización tanto a consumidores como a empresas.

Implicaciones globales

La operación plantea dudas sobre el futuro de las adquisiciones tecnológicas entre empresas con vínculos en China y corporaciones estadounidenses.

China ha intensificado su vigilancia sobre transacciones tecnológicas de alto perfil, como demuestra su examen continuo de la propuesta de venta de las operaciones estadounidenses de Tik Tok, que aún no ha recibido la aprobación formal de Pekín.

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