Hallan la herramienta de hueso de elefante más antigua de Europa, de hace 480.000 años
Investigadores del Museo de Historia Natural de Londres descubren en Sussex la pieza más antigua de Europa utilizada para tallar piedras
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Dos investigadores del Museo de Historia Natural de Londres han identificado en el yacimiento de Boxgrove, situado en el condado de Sussex, en el sur de Inglaterra, la herramienta fabricada con hueso de elefante más antigua conocida hasta la fecha en Europa. La pieza, con una antigüedad estimada de unos 480.000 años, supone un hallazgo excepcional que arroja nueva luz sobre el nivel tecnológico y cognitivo alcanzado por los homínidos que habitaron el continente europeo durante el Pleistoceno medio. El descubrimiento ha sido publicado en la revista científica Science Advances y está firmado por Simon Parfitt y Silvia Bello, ambos investigadores del Museo de Historia Natural de Londres y vinculados también al University College de Londres. Según detallan en su estudio, se trata del primer caso documentado en Europa del uso deliberado de hueso de elefante como materia prima para la fabricación de herramientas destinadas al trabajo de la piedra.
La pieza procede de los restos de un elefante de colmillos rectos, una especie extinta conocida como Palaeoloxodon antiquus, que habitó Europa durante el Pleistoceno medio. El fragmento óseo fue cuidadosamente transformado en un retocador, una herramienta especializada que permitía adelgazar, afilar y realizar pequeños golpes controlados sobre los bordes de los instrumentos líticos, mejorando así su eficacia y precisión. Las herramientas paleolíticas elaboradas con materiales orgánicos como hueso, madera o asta de animal son extremadamente raras en el registro arqueológico. A diferencia de la piedra, estos materiales se degradan con facilidad a lo largo del tiempo, lo que explica su escasa presencia en los yacimientos prehistóricos. Por este motivo, cada hallazgo de este tipo resulta especialmente valioso para los arqueólogos, ya que ofrece información directa sobre tecnologías que, en la mayoría de los casos, han desaparecido sin dejar rastro.
En este caso, la aplicación de técnicas modernas de análisis arqueológico y microscópico ha permitido a los investigadores identificar marcas de uso y patrones de fractura que confirman el origen artificial de la pieza. Gracias a estos métodos, Parfitt y Bello han podido demostrar que el hueso fue seleccionado, moldeado y utilizado de forma intencional como herramienta, ampliando de manera significativa el conocimiento sobre las capacidades técnicas de los homínidos europeos de hace casi medio millón de años. El análisis detallado del retocador ha revelado que las personas que lo fabricaron trabajaron el hueso cortical del elefante siguiendo un patrón claramente planificado. El fragmento fue astillado y adaptado para cumplir una función muy concreta dentro del proceso de talla lítica. Este tipo de herramienta resultaba esencial para realizar retoques finos en bifaces y otros útiles de piedra característicos de las industrias achelenses del Pleistoceno medio.
La sofisticación técnica que refleja este objeto sugiere que los grupos humanos que ocuparon Boxgrove dominaban un amplio repertorio de conocimientos sobre las propiedades de distintos materiales. No se trataba de un uso casual o improvisado de los restos animales, sino de una selección consciente y estratégica de la materia prima más adecuada para cada tarea, lo que implica planificación, experiencia y transmisión de conocimientos dentro del grupo. Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es la procedencia del hueso de elefante utilizado. Los restos de Palaeoloxodon antiquus son extremadamente escasos en el registro fósil de Gran Bretaña, lo que plantea interrogantes sobre cómo llegó este material hasta el yacimiento de Boxgrove. Los investigadores consideran probable que el hueso procediera de un animal abatido o aprovechado en otro lugar, lo que apunta a una cierta movilidad territorial de estos grupos humanos o incluso a redes de intercambio entre comunidades prehistóricas.
El elefante de colmillos rectos era uno de los mayores mamíferos terrestres de su tiempo, capaz de alcanzar hasta cuatro metros de altura. Para las poblaciones humanas del Pleistoceno medio, estos animales representaban una fuente de recursos extraordinariamente valiosa: carne, grasa, piel y, como demuestra este descubrimiento, huesos aptos para la fabricación de herramientas resistentes y eficaces. La rareza de sus restos en el contexto británico refuerza la idea de que el hueso empleado tenía un valor especial y fue conservado y reutilizado con cuidado.
En su artículo científico, los autores señalan que este hallazgo aporta nuevas pruebas sobre la selección y conservación estratégica de herramientas orgánicas por parte de los primeros homínidos europeos. Según Parfitt y Bello, este comportamiento implica un alto nivel de ingenio, adaptabilidad y comprensión del entorno, así como una notable capacidad para anticipar necesidades futuras. La fabricación de una herramienta de estas características requería no solo destreza manual, sino también conocimiento previo de las propiedades mecánicas del hueso y de su idoneidad para el retoque de la piedra. Todo ello sugiere que los homínidos que vivían en Europa hace 480.000 años, probablemente pertenecientes a poblaciones emparentadas con Homo heidelbergensis, poseían capacidades cognitivas más complejas de lo que tradicionalmente se les ha atribuido.
El yacimiento de Boxgrove es uno de los enclaves arqueológicos más importantes del Pleistoceno medio europeo. Situado en el sur de Inglaterra, no muy lejos de la actual ciudad de Londres, ha proporcionado a lo largo de las últimas décadas abundantes restos de herramientas líticas, fauna y evidencias directas de actividad humana. Gracias a sus condiciones sedimentarias excepcionales, el lugar ha permitido reconstruir con gran detalle aspectos de la vida cotidiana, las estrategias de caza y las capacidades tecnológicas de sus antiguos habitantes.
Los sedimentos de Boxgrove han favorecido la conservación de materiales orgánicos que en otros yacimientos habrían desaparecido por completo. Esta circunstancia explica la recuperación del retocador de hueso y de otros restos poco comunes, convirtiendo el yacimiento en una referencia clave para el estudio del Paleolítico inferior en Europa. Un retocador paleolítico es una herramienta utilizada en la fabricación y mantenimiento de útiles de piedra. Mediante pequeños golpes controlados, permitía afinar los filos, corregir irregularidades o modificar la forma de los instrumentos líticos. Su uso implica un conocimiento avanzado de las técnicas de talla y una planificación cuidadosa del proceso de fabricación, ya que supone una fase adicional más allá de la simple fractura de la piedra.
La presencia de este tipo de herramientas en el registro arqueológico se considera un indicador claro de sofisticación tecnológica. En el caso de Boxgrove, el uso de un retocador fabricado con hueso de elefante demuestra que hace casi medio millón de años ya existía en Europa una tecnología compleja basada en la selección precisa de materiales y en la combinación de recursos líticos y orgánicos. Este descubrimiento constituye, por tanto, el primer ejemplo inequívoco del uso de hueso de elefante como herramienta para el trabajo de la piedra documentado en Europa con una antigüedad tan remota. Amplía de forma notable el conocimiento sobre la diversidad de materias primas utilizadas por los homínidos del Pleistoceno medio y confirma que estas poblaciones poseían una comprensión profunda de su entorno y de los recursos que este les ofrecía.
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