Corte y confección

El año estuvo marcado por un repunte de la crisis publicitaria y el desmantelamiento de las públicas.

Francisco A. Gallardo

23 de diciembre 2012 - 05:00

Fue un mal negocio. Lo comentaba el propio consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile. La Eurocopa que volvió a ganar la selección española fue espléndida en lo mediático, pero ruinosa en lo financiero. Telecinco, que contaba en exclusiva con la emisión del acontecimiento, no pudo amortizar los 70 millones que le costó la Eurocopa, pese a impregnar las programaciones de junio de todos sus canales y alcanzar los mayores hitos en la historia de las audiencias, con varios partidos por encima de los 12 millones de espectadores. Fue un mal negocio porque el precio que se pagó fue mucho más elevado del que se podía extraer del mercado publicitario. La crisis, como siempre. Pero de forma más acusada, con un tarta que se ha reducido en más de un 40% en los últimos tres años.

Esa crisis publicitaria dejó sin comprador el partido internacional de la campeona europea en Bielorrusia. Ya no se volverá a pagar 1 millón por un encuentro de los de El Bosque, como tampoco 2 millones por una noche liguera. Ni 4 millones por un simple amistoso. La burbuja del fútbol tirita y TVE, errabunda sin anuncios, y peor aún, casi sin modelo, ha sido la última en renunciar a unos derechos de escándalo.

El año comenzó con un recorte de 200 millones del Gobierno al presupuesto de la corporación pública que dejaba sin cubrir algunos de los gastos comprometidos por el consejo de administración. La dirección interina de RTVE, que decidió bloquear el catálogo de series, se mantuvo hasta mayo, culpando dirigentes del PP el fracaso electoral andaluz al tratamiento informativo en la casa pública. En junio llegaba el director general designado por el presidente Mariano Rajoy, un abogado del Estado compañero de promoción de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, Leopoldo González-Echenique. Se incorporó en junio, pero si no lo hizo antes fue por la remodelación de la ley de RTVE que dejaba sin efecto la designación del presidente de la corporación por consenso, por más de dos tercios de las cámaras. El PP culpó al PSOE de obstaculizar un acuerdo, y el PSOE de no haber recibido nombres. Eso sí, los dos presidentes "de consenso" de Zapatero, Luis Fernández y Alberto Oliart, dimitieron antes de cumplir el meridiano de su mandato. González-Echenique llegaba con grandes ajustes, se presentaba con unos Juegos Olímpicos que se llevaban 100 millones de una tacada, el 10% del presupuesto anual, y también con las cartas marcadas. Con un consejo recortado con mayoría popular, y con el apoyo de CiU, el nuevo rector de RTVE exhibió sus credenciales nombrando como director de Informativos a Julio Somoano, forjado en Telemadrid. Para los contenidos eligió un nombre técnico, Ignacio Corrales, procedente de la productora Secuoya. El trabajo de ambos luce mal: mínimo histórico de audiencia en noviembre, 10,6% de cuota, y creciente pérdida de espectadores en los Telediarios.

La Telemadrid que dejó Somoano prepara su camino hacia la privatización con un ERE de casi un millar de trabajadores. La contención extrema se lleva por delante a las cadenas autonómicas y la valenciana sufre otro expediente de más de 1.200 empleados. Se acabaron los presupuestos infinitos. El gobierno PSOE-IU mantuvo la confianza en la estructura de la RTVA, aunque no tanto en los contenidos. El director general de la corporación, Pablo Carrasco, afrontaba un 2012 que se iniciaba con un déficit de más de 20 millones, agravado después por la deserción de anunciantes. La plantilla se mantuvo con recortes de extras (y sonadas movilizaciones) y se atajó el volumen de negocio de las productoras, con algunas de ellas echando el cierre. El que también cerró sus emisiones fue Canal Sur 2, cuando apenas superaba el 1%, y el 1 de octubre, con el ahorro de 20 millones como justificación, cesaban sus emisiones pasando a ofrecer los contenidos de Canal Sur con subtítulos y lenguaje de signos. Una decisión precaria para aplazar obligaciones más contundentes. A la parrilla única llegaron del 2 Manu Sánchez y algunos de los programas de servicio público, servidos en los contenedores matinales del fin de semana. Toñi Moreno y Juan y Medio estiraron sus programas y, por cuestión presupuestaria, dejó de producirse el serial Arrayán, que terminará el 9 de enero.

La crisis publicitaria ya había tambaleado años atrás a La Sexta, perjudicada por los altos costes de sus derechos deportivos. Hace un año se rubricaba su absorción por Antena 3, con una compra de 100 millones y asunción de deudas. La Comisión Nacional de la Competencia tumbó en julio la operación, obligando a mantener dos comercializadoras de publicidad diferentes, y tras la queja, el Gobierno rectificaba las condiciones en agosto para permitir una fusión que se hacía efectiva el 1 de octubre. Se confirmaba un duopolio que controla el 85,5% del mercado.

La suma de canales ha llevado a Antena 3 a pisarle los talones a Mediaset, 28,2% frente a 28,4% de cuota el pasado mes. 2013 se presenta con buenas perspectivas de contenidos para el grupo encabezado por Planeta, mientras Mediaset ha anunciado la puesta en marcha de un octavo canal para intentar mantener las distancias. La que ha quedado fuera de juego es RTVE. Sus cinco canales anotaron en noviembre 16,5%, casi 5 puntos menos que hace un año, 21,1%, cuando era segunda opción y La 1 peleaba por el primer puesto con Telecinco.

Complicada confección de parrillas para tantos canales cuando hay tanto corte y recorte económico. A ello se le sumará el próximo año la reconfiguración de la franja de la TDT para la liberación de espacio para telefonía como negoció el Gobierno para conseguir dinero. Como poco se perderán los canales en HD.

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