Perejil para 1.000 programas
Karlos Arguiñano debutó en la televisión vasca en 1991 y tuvo un éxito fulgurante cuando pasó a ofrecer sus recetas en TVE · Su fichaje por Telecinco fue uno de los terremotos más sonados en la tele
Apareció en la televisión vasca cuando no había cocineros catódicos. Lo más que había triunfado entre fogones televisivos había sido Con la manos en la masa y Elena Santoja, esposa del cineasta Jaime de Armiñán, como maestra de ceremonias para celebrities cocinillas y que a principios de los 90 acabó con contratiempos y mosqueos en la cadena pública. Los directivos de TVE pusieron sus ojos en aquel tipo de barba cerrada, comentarios jocosos y pericia limpia que encandilaba a sus espectadores paisanos. Había que dar un cambio a las cacerolas.
El menú de cada día, con Karlos Arguiñano (Beasaín, Guipúzcoa, 1948), llegó un poco antes de los Juegos Olímpicos del 92 y el impacto fue inmediato. Miles de amas y amos de casa se animaban no sólo a seguir a aquel campechano cocinero, tan inmaculado, sino que incluso se atrevían a reproducir sus platos rematados con perejil. La cocina en la televisión en España comenzaba a desarrollarse. Arguiñano no sólo fue el que congregó a mayor audiencia en torno a un vitrocerámica sino que fue el primero en liderar un negocio televisivo suplementario con libros, vídeos y contenidos en soporte virtual que abrieron una brecha de recursos. Con lo que ganó en aquellos primeros años de predominio el cocinero vasco creó su propia productora, Bainet, casa matriz de Bricomanía, de las retransmisiones de frontón y de una escuela de guisadores como su propia hermana, Eva, que conduce el Hoy cocinas tú en La Sexta, cadena de la que forma parte como accionista minoritario el cocinero de Telecinco. Qué cosas.
Bainet tiene su sede en un tranquilo caserío en el guipuzcoano término de Orio, a unos veinte kilómetros de la costera Zarauz, donde tiene su restaurante este druida de las recetas buenas, bonitas y hasta baratas en su mayoría. En estos tiempos de crisis afronta el reto de ofrecer todos los días un menú asequible, sano y con gusto: la repera al horno.
Karlos Arguiñano en tu cocina cumple hoy un millar de programas en Telecinco. En septiembre de 2004 pasaba a la cadena privada en uno de los fichajes más notorios de la historia reciente del medio. Después de doce años a diario en TVE, la cadena pública perdía a su cocinero de guardia por un buen cheque. La dirección de Carmen Caffarel respondió al fichaje con la recuperación de programas anteriores de Arguiñano. Karlos, por tanto, aparecía de forma simultánea a la misma hora, hasta que una resolución judicial obligó a los de la Primera a dar de baja a las reposiciones. Fueron los meses más incómodos que en la tele vivió este cocinero de sonrisa socarrona y quehaceres solventes, natural y buen comunicador, que vivió su segunda edad de oro en Argentina, a principios de siglo. Pese a los cambios de horario que ha sufrido en las horas previas al almuerzo, cada día unos 2 millones de espectadores son fieles a las sartenes de Arguiñano, una mina publicitaria y pozo de sabiduría culinaria.
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