Entrevista a Alba Flores

"Si mi abuela tuviera 30 años tal vez sería 'hacker"

  • La actriz que da vida a Saray en 'Vis a vis' le "revienta" que al ser famosa no pueda tener una relación con los demás de igual a igual

Alba Flores, Saray en 'Vis a vis' Alba Flores, Saray en 'Vis a vis'

Alba Flores, Saray en 'Vis a vis' / Fox

Como Nairobi en La casa de papel está dando la vuelta al mundo y como Saray en Vis a vis terminó confirmándose como una de las actrices de más proyección en España. Alba Flores (Madrid, 1986) comienza a despedirse de su reclusa en la Cruz del Norte. La serie de Globomedia concluye en Fox dentro de dos lunes pero sus cuatro temporadas forman parte de la ficción española más memorable.

–¿Cómo ha sido esta Saray de la cuarta temporada de Vis a vis?

–Yo me acuerdo que he estado grabando bastante solita. La mayoría de las secuencias han sido con mi propia trama. Peleando por mi bebé, negociando con Sandoval. Le están pasando muchas cosas que no te esperas.

–Ramiro de Blas, como Sandoval, se reveló como el gran villano de la historia.

–Ya lo íbamos sospechando desde mucho atrás. Con la tensión entre personajes de Vis a vis no hacía falta un villano en concreto, son muchos seres multidimensionales y el rol de villano iba compartiéndose. El guion de esta serie no iba de buenos contra malos, todo es más complejo. Esto nunca fue los X-Men, pero hacía falta alguien que traspasara el umbral último de la maldad y que reuniera a las presas. En Vis a vis no hay personas buenas y malas, hay personas. Y Sandoval. Como la vida. Todos estamos llenos de contradicciones: todos queremos la paz en el mundo pero caemos en grandes egoísmos.

–Se ha confirmado que este será el final ¿lo esperaba?

–Esta temporada es a vida o muerte. Se quemaron muchos barcos. No era necesario que hubiera una quinta temporada, hubiera hecho falta otro plan para extender la historia.

–Cuando graba tantas escenas violentas, intensas ¿cuánto tarda en volver a la realidad?

–A veces son segundos y hay momentos en que tardas en reaccionar. Pero al cabo de los días me puede venir el recuerdo de alguna escena y darme el bajón. Como ficción hay algo de real en tu vivencia. Me afecta lo que grabo porque sabes que hay algo así que están sufriendo otras personas. La ficción me da poderes y me despierta sensaciones que no conocía.

–Sus compañeras hablan de que no han tenido otro rodaje como esta experiencia.

–Me pasa igual. Cuando he trabajado en otras partes me he dado cuenta que en Vis a vis hay una conexión especial. No había hecho antes nada así. He tenido la suerte de encontrarme con proyectos apasionantes, que te aportan, pero ninguno como este, la verdad.

–¿Ha trabajado con los guionistas para dar más carácter al personaje de Saray?

–Pues he tenido la suerte de que me acepten cambios. No ha sido dar giros a las tramas, pero sí cambios en el texto para hacerlos más míos. Yo sé cómo Saray puede decir las cosas. Se pueden cambiar más cosas de decir que de hacer. Soy de las que me peleo por meter una frase, por alargar una escena, porque creo que es necesario para que todo tenga más sentido.

–¿Vis a vis pasó la pantalla de romper todos los clichés posibles?

–Hemos entendido que las mujeres somos diversas y maravillosas. Pero creo que podía haber dinamitado aún mucho más. Estamos hablando de personajes con un blackground muy grande. No les ata nada para hacer otras cosas.

–¿Han madurado con la serie?

–Nos ha permitido madurar como actrices, pero también a los espectadores. Entre todos hemos superado los conceptos del desnudo o la violencia de los personajes femeninos.

–¿Sienten que gracias a Vis a vis el público las mira de otra forma?

–Cada una de nosotras ha vivido un proceso profesional diferente. Con Vis a vis ha sido una aceleración en mi vida. La parte profesional se me ha desbocado. He pasado de la etapa de la necesidad de tener trabajo a elegir en qué quiero trabajar. Hasta llegar al momento de poder decir “no” porque ya tenía bastante ha pasado mucho tiempo.

–Nadie se hubiera planteado antes de hacer La casa de papel o Vis a vis que iban a ser series que se iban a ver en cualquier país del mundo.

–Nadie se lo hubiera planteado pero ha coincidido que los estrenos de estas series se producían en un cambio de las reglas del juego con la comercialización de las series. Las plataformas han cambiado la televisión. Hacerla y verla. Todo ha cambiado en muy poco tiempo.

–¿Qué sensación tiene al ser conocida en países remotos?

–Es una sensación rara, estuve en un país asiático donde veía mis fotos en las revistas y no salía de mi asombro.

–¿Le ilusiona la fama pese a haber nacido en una familia de fama?

–La fama no es “pa” tanto. Tiene un momento en que te hace mucha gracia. Y yo lo he vivido desde pequeña y de muchas maneras. La gente desea ser famosa sin saber lo que es. Lo que creo es que tiene muchos más inconvenientes que ventajas. Está muy bien que te conozcan por tu trabajo en todo el mundo, porque trabajas para un público... te gusta que te quieran, que te reconozcan. Pero ser famosa no es algo que me alimente el alma, precisamente.

–¿Ser famosa por su trabajo no es lo que se imaginaba?

–Sí, tenía algo de idea, por supuesto. Pero a la fama se le da en la sociedad un valor que hay que empezar a cuestionar ¿Dar valor a una persona por salir por la tele, sin más? hum, eso sí que está sobrevalorado.

–¿Le cansan los selfies?

–Con todo el fenómeno fan, que te lleguen con tanta admiración a mí me revienta que no pueda tener una relación con otras personas de igual a igual. Echo de menos y lo reclamo bastante. Y no sé cómo caer los muros con mis interlocutores. Y digo barbaridades para que se les quite el miedo. Prefiero preguntarles a ellos, que saben cuál es mi trabajo pero yo de ellos, no. No me extraña que después digan que los actores son egocéntricos. Me da pena haber perdido la relación normal con los demás.

–Pero con las redes usted puede hablar con quien sea...

–El mundo de las redes ha puesto a disposición de todo esa experiencia de acercarte a los demás por muy poderosos o famosos que sean. Las redes ha convertido el mundo en un pueblo chico. Cuando me dicen que me han visto en tal o cual sitio a veces digo a los demás, a ver, cómo me tenéis de controladita.

–¿Qué sería su abuela, Lola Flores, si coincidiera con usted en un escenario?

–Sería muy interesante pensar dónde estaría hoy Lola Flores si tuviera unos 30 años. Es difícil sacar a las personas de su contexto. Parte de lo que das es el contexto en que has vivido. Mi abuela si viviera ahora nos daría la sorpresa y tal vez sería hacker. Mi abuela es una historia de supervivencia en una España muy difícil. Tenía todo el arte, pero averiguó una forma de sobrevivir usando su talento. Y, fijaos con atención, quién es capaz ahora de sobrevivir a base de su talento artístico. Ahora no te hace sobrevivir el talento. La mayoría de los grandes artistas no puede sobresalir. A saber dónde podría estar hoy mismo alguien de la talla de Lola Flores.

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