La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
A pesar de su juventud, en su mochila guarda recuerdos de todas las partes del mundo. Durante cinco años ha sido testigo en primera persona de cómo viven las distintas culturas del planeta, aunque hace poco más de un año decidió dar un giro a su profesión y hacer un paréntesis en el periodismo de viajes para adentrarse en el periodismo más básico, el del documental. Aunque tenía claro que este salto al vacío sólo lo haría para contar las cosas de una forma muy personal; para llegar hasta donde otros no habían llegado; para vivir el lado más bonito y delicado del periodismo. Y fue entonces cuando Adela Úcar se encontró con la productora Boca a Boca, que buscaba relevo para la reportera de 21 días, el programa que revolucionó el mundo del documental al introducir al periodista, sus vivencias y su cámara, en el corazón del reportaje.
Su trayectoria profesional, su soltura ante las cámaras y su forma sencilla y sensata de contar las cosas debieron gustar a la productora, que pronto le tendió el testigo de Samanta Villar para que se hiciera cargo de uno de los programas con más tirón de Cuatro. Acaba de cumplir siete meses al frente de este espacio y en este tiempo ha tenido que vivir en primera persona cómo se vive en uno de los poblados chabolistas más grandes del mundo, cómo es el día a día de un alcohólico, cómo es por dentro el mundo del sadomasoquismo o cómo afronta una mujer un deporte como el boxeo, entre otros muchos.
Tiene claro que la forma de ser de quien se enfrenta a estos retos marca la elaboración de cada programa y por eso considera que su éxito al frente de 21 días ha sido no seguir la estela que inició Samanta Villar. "Por muchos que pasemos por este programa, Samanta tuvo el privilegio de ser la primera y ese logro no se lo va a quitar nadie. Pero yo nunca he querido imitarla. Cada una tiene un carácter y una forma de reaccionar ante las cosas muy diferente y que seamos tan distintas ha sido positivo para el programa porque creo que 21 días depende mucho de la personalidad de cada reportero".
Para Adela Úcar estar al frente de este programa ha sido un reto difícil, aunque asegura que su trayectoria anterior le ha hecho afrontar esta aventura de una forma "sensata". "Considero que mi etapa anterior me ha servido bastante y ahora puedo afrontar esta experiencia con los pies en la tierra", explica.
Lo que tiene claro es que de cada programa intenta sacar algo positivo, un aprendizaje personal que le enriquezca en su día a día. "Además de servirme para mi trayectoria profesional, 21 días me está sirviendo como persona, porque para afrontar cada reportaje necesito la sensatez necesaria para tratar los temas delicados con madurez", dice rotunda.
Aunque no siempre lo tiene fácil. Adela reconoce que el programa es "exigente" y "agotador" porque aísla al periodista de su realidad y lo mete de lleno en otra muy distinta, donde tiene que convivir con los protagonistas y participar de sus costumbres. Por eso considera fundamental regresar a su entorno más cercano al finalizar cada reportaje "para recibir consejos que me permitan afrontar los nuevos retos con las pilas cargadas de madurez". No obstante, la reportera de 21 días se siente arropada no sólo por los suyos, sino también por la gente con la que convive, que asegura reconoce y valora su esfuerzo por adaptarse a su día a día, y por el equipo del programa, que revisa al detalle los posibles riesgos de cada aventura. Así, por ejemplo, explica que en programas donde se podría haber puesto en riesgo su salud, como el de 21 días bebiendo alcohol, siempre estuvo controlada por médicos y con la advertencia de producción de que si se detectaba cualquier problema, la grabación se daría por finalizada.
Sus ansias por conocer las cosas sin dobleces, hace que sea arriesgada a la hora de afrontar los nuevos reportajes. A pesar de ello, tiene claro lo que nunca haría en este programa. "Desde fuera las cosas parecen mucho más delicadas y tensas de lo que realmente son y, aunque parezca que soy capaz de todo, tengo claro que nunca haría nada que supusiera un riesgo serio para mí, ni nada que fuera ilegal", dice al tiempo que remarca que, en una circunstancia como la que vivió Samanta Villar, que se vio implicada en el robo de chatarra por acompañar en esta tarea a la familia con la que estaba conviviendo, ella hubiera hecho lo mismo "porque lo que intentas reflejar es por qué lo hacen".
Adela Úcar ofreció su primer 21 días en octubre del año pasado y, en este tiempo, asegura que ha "crecido profesionalmente" al "hacer frente a un tipo de periodismo que, de otra forma, nunca habría conocido". No obstante, tiene muy claro que ésta es una etapa provisional y que en un futuro volverá a estar ligada al periodismo de viajes, un formato en el que se encuentra mucho más cómoda y con el que siempre soñó. "Es un tipo de periodismo mucho más relajado y en el que puse mi meta personal desde que era muy joven", dice.
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