"Me gustaría tener mi propia serie, pero no como Cuddy"
La actriz, un icono para hombres y mujeres, desvela que fue ella la que fue aportando un trasfondo a su personaje en un 'matrimonio' creativo con los guionistas de 'House'
Se le encienden los ojos y se le asombra la boca cuando al inicio de la entrevista oye dos palabras: "Andalucía" y "Cádiz". No es la fría doctora Cuddy de House, sino que es la mirada de Lisa Edelstein (Boston, 1966) la que brilla cuando evoca sus vacaciones españolas de playas, atardeceres y fiestas. Pronuncia el castellano con cierto deje andaluz: "Estudio español en mi casa de California. Llevo aprendiendo sola desde hace quince años. Tengo un acento decente, pero muy poco vocabulario", mastica en una buena dicción, pero, algo apurada enseguida, prefiere esconder los ojazos y volver a su inglés de diálogos hopspitalarios. Edelstein avasalla con su naturalidad y se recrea en aquellas anécdotas gaditanas, aquella de Tarifa cuando le paró la guardia civil y los agentes no salían de su asombro ante aquella guiri que, al amanecer y de regreso de una fiesta, insistía en arrojar un cero en el alcoholímetro. Lisa no bebe alcohol y es vegetariana. No es la doctora Cuddy, es casi su antítesis. Es una gran actriz.
-¿Qué tiene usted de la jefa de Gregory House?
-Ella es una parte de mí. No puedes interpretar un papel con la personalidad de otro, porque sólo puedes trabajar con aspectos de ti y quizás magnificarlos. Diría que Cuddy es una mujer más calculadora y más seria que yo. Es más... reprimida, se reprime mucho sus sentimientos de verdad. No ha tenido oportunidad de divertirse mucho en la vida. Muchas mujeres creen que este personaje es una superwoman, pero la doctora no pretende ser un modelo de nada.
-En España se emiten los nuevos episodios de House en Cuatro y en Fox y llegarán a menos a la séptima temporada ¿darán alguna vez estos canales una serie protagonizada por su personaje tan carismático, por una secuela propia de la doctora Cuddy?
-No me lo imagino. No estoy segura de que Cuddy pudiera tener una serie. A mí me encantaría tener mi propia serie, mi propio programa, pero no con la cara de la doctora Cuddy.
-Hugh Laurie dirigió un capítulo de la serie, ¿se anima a hacer lo mismo?
-No lo tenía pensado, pero toda la gente me pregunta si lo voy hacer, así que más vale que lo haga pronto. Tendré que dirigir un capítulo yo también.
-¿Hastá cuándo cree que seguirá adelante House al término de siete temporadas?
-Creo que podría durar un par de temporadas más, por ejemplo. Pero no creo que se vaya a preparar alguna secuela como usted preguntaba antes.
-¿Cómo sería el final si a usted le pidieran proponerlo?
-House no es una serie que vaya a tener un final cerrado. No es de ese estilo. No va a tener un final como Lost (ríe). La vida de todos los personajes seguirá. En su mundo, pero simplemente nosotros no lo veremos en la televisión.
-¿Y qué ocurriría si en el mundo real usted se encuentra con el doctor House, con un médico del carácter de House?
-Pues si me salva la vida, yo estaría encantada, pese a todo. Creo que soy capaz de llevarme con gente así de difícil porque soy una chica dura, ja, ja. Me he dado cuenta en estos años de que cuando voy al médico ellos me tratan como si fuera de la profesión. Es algo que me halaga, que agradezco.
-Su personaje comenzó un poco de puntillas por la serie. ¿Cómo fue evolucionando su trabajo para convertirse casi en la réplica del protagonista?
-Durante la primera temporada los guionistas tenían tanto material para crear el mundo de House que mi personaje casi pasaba desapercibido. Fue un poco complicado que los guionistas se fueran dando cuenta del potencial de Cuddy. Ahí me puse a trabajar a fondo, para que no se olvidaran de mí. Fui creando un trasfondo al personaje, que fuera más complejo. Siempre me contaron que los personajes nacen hechos y que es el actor el que evoluciona para ir creando el mundo propio del personaje. Es bonito que personajes como Cuddy florezcan. Se convierte en un matrimonio entre el concepto inicial de los guionistas y la personalidad que le da el actor.
-¿Ha cambiado entonces mucho su percepción sobre Cuddy?
-David Shore, el creador de House, dice que los personajes no cambian, sino que se sabe más de ellos mientras avanzan las series.
-Usted comenzó en el teatro y quienes leen su biografía se sorprenden de que en los años 80 dirigiera un musical sobre el sida...
-Vivía entonces en Nueva York (era conocida entonces como Lisa E y algunos críticos la llamaban La Reina de la Noche). El sida nos daba miedo a todos porque era una muerte segura. Había quienes se suicidaban al conocer el diagnóstico. En esas condiciones nadie iba a entender esa enfermedad ni a estar cerca de los enfermos. A través del humor quise hablar de todo eso y terminar la obra con un rayo de esperanza. Tenía entonces unas ideas muy sencillas y simples. Con los años pasé de acostarme a las cinco de la madrugada a levantarme a esa hora para los rodajes.
-¿Fue en aquellos años cuando usted se convirtió en vegetariana?
-Fue antes. Cuando tenía 15 años. Yo dejaba la carne de los platos debajo de la mesa. Mi terror a la carne se avivó porque tuve un sueño en el comía un pollo que tenía como extremidades brazos y manos. No espero que el mundo se vuelva vegetariano, pero se debería de comer menos carne.
-¿Qué va a hacer en estos meses además de seguir en House?
-Quiero seguir trabajando porque me encanta trabajar. Sé que no estoy en una edad en la que me vayan a llover los trabajos, pero nunca elegiré algo con lo que no estuviese satisfecha. Estar en House, donde me dan dos meses al año de vacaciones, es una oportunidad que no se tiene muchas veces. Es maravilloso saber que me puedo ir y puedo volver a un trabajo que me está esperando.
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