Toros El Fandi, único trofeo en una buena corrida de Fuente Ymbro

  • El diestro granadino corta una oreja al quinto toro

  • Antonio Ferrera, que cumple ante su primero -el otro, por lesión, no contó-, y López Simón, con el mejor lote, de vacío

El Fandi con la oreja que le ha cortado a su segundo toro. El Fandi con la oreja que le ha cortado a su segundo toro.

El Fandi con la oreja que le ha cortado a su segundo toro. / Juan Carlos Muñoz

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El público, que llegaba ya agotado por el calor en las postrimerías de esta Feria de Abril en mayo, no paraba de contar, hablar, sentir el toreo de Pablo Aguado, omnipresente en todas las conversaciones.

La terna, con Antonio Ferrera, El Fandi y Alberto López Simón, lo tenía muy difícil si el público medía sus actuaciones con lo que habíamos vivido y disfrutado el día anterior. La entrada, pese a la cornada del termómetro, fue buena: casi tres cuartos del aforo cubierto.

El encierro de Fuente Ymbro, en conjunto bien presentado, tuvo un comportamiento interesante debido a que afloró la casta y también hubo nobleza.

El Fandi se alzó como triunfador. Con máxima entrega, anduvo en su lote variado con el capote, sensacional en banderillas y convenció en la muleta en el quinto, al que cortó la oreja. A ese quinto, bien hecho, que cumplió en varas, con nobleza en la franela, El Fandi lo recibió con una larga cambiada de rodillas junto a tablas. Se lució con variedad capotera. Y en banderillas, contundente, se impuso por facultades e inteligencia a un toro difícil para el segundo tercio. El granadino realizó una faena que caló en los tendidos desde un comienzo explosivo en el que, tras citar desde muy largo, toreó de rodillas con la diestra en una serie interminable, con el toro imantado tras la tela encarnada. Puso al público de pie. Luego, con temple, continuó a un buen nivel por ambos pitones, brillando especialmente en una serie con la izquierda. Tras unos circulares invertidos, mató de estocada y cobró merecidamente una oreja.

El Fandi recibió al segundo de la tarde con una larga de rodillas junto a las rayas. Desplegó nuevamente y con lucimiento su variedad con la capa. Y cuajó un tercio de banderillas extraordinario, que puso al público en pie. El primer par, a la moviola, con facultades fabulosas para prender arriba. En el segundo jugueteó con el animal. Y con el tercero, al violín, levantó al personal de sus asientos. Cuando muleteaba sufrió un palazo en la cara. El trasteo fue breve, para lo acostumbrado en él, peleándose con un animal muy exigente. Mató de estocada para ser ovacionado.

Antonio Ferrera, por lesión durante la lidia de su segundo toro, únicamente contó con un cartucho, el que abrió plaza, un castaño serio en presentación y encastado en su comportamiento, que manseó en los primeros tercios. Estuvo a punto de cornear a Montoliú, al que persiguió tras un par de banderillas. Afortunadamente todo quedó en un susto. El astado fue muy exigente en la muleta. El diestro pacense, con seguridad, se entregó en un trasteo meritorio en el que desplegó sus grandes dotes lidiadoras. Fue una faena más para aficionados que para el gran público que acabó en cercanías.

El cuarto, otro toro serio, tras derribar en el primer encuentro en varas, se partió en el segundo el pitón derecho en el peto y a partir de ahí perdió el sentido de la distancia. Se frenaba inesperadamente. Ferrera tuvo que despacharlo tras unos muletazos de tanteo. No cabía posibilidad de lucimiento.

López Simón contó con un gran lote. Ante el castaño tercero, de generosas perchas, y encastado, ganó terreno a la verónica. Ferrera se lució en un galleo sacando al toro del caballo. López Simón realizó una faena desigual, en la que faltó ajuste en algunos pasajes, basada fundamentalmente en la diestra, destacando en una serie con fibra, en la que intercaló un fallero -muletazo por la espalda-. Cerró con unos doblones. Mató de estocada trasera y tras petición de oreja dio una vuelta al ruedo.

El sexto dio buen juego y López Simón realizó en este caso una labor que fue a menos, en la que se echó en falta mando y temple y en la que lo mejor lo alcanzó en un par de tandas con la derecha. Cerró con unas bernadinas, en las que estuvo a punto de ser cogido. Mató de estocada y descabello y fue ovacionado, al igual que el toro en el arrastre.

El Fandi, como el año anterior, volvió a cumplir con entrega y consiguió un trofeo en un festejo en el que los toros de Fuente Ymbro, en su conjunto, ofrecieron oportunidades para el éxito en una tarde calurosa en lo térmico y tibia en lo artístico.

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