Jesulín, Conde y Luque salen a hombros en Ubrique
Los diestros cortan tres orejas cada uno · La corrida de Fuente Ymbro destaca por su nobleza y buen juego en general
GANADERÍA: Toros de Fuente Ymbro, bien presentados y de juego noble y bueno en general, aunque adolecieron de fuerzas. TOREROS: Jesús Janeiro 'Jesulín de Ubrique', oreja y dos orejas. Javier Conde, oreja y dos orejas. Daniel Luque, oreja y dos orejas. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Ubrique. Tres cuartos largos de entrada en tarde fría. Corrida con motivo de la festividad del Día de Andalucía. Un minuto de silencio por Pepín Martín Vázquez.
Festejo amable en Ubrique por muchas razones: por lo grato del encierro, que en general fue noble y colaborador; por lo generoso del público, que pasaba del enfado protestando un toro al delirio premiando con la oreja del mismo toro que motivaba el disgusto; por la blandura del palco, que se rendía a las coacciones orejeristas y porque los artistas salieron con las orejas en la mano y a hombros.
Vaya por delante la buena entrada en una fecha inusual en Ubrique, que no convoca festejos hasta marzo. Buen trabajo de la empresa, buenos precios y el torero de la casa abriendo plaza: Jesulín de Ubrique. Además Fuente Ymbro tiene ya credenciales en estas sierras y la verdad es que los toros se portaron: nobles, vigor medido y las hechuras que gustan a los toreros.
Jesulín no dejó mucho para la historia en su primero. El toro o se caía o se quedaba corto por esa falta de empuje y, aunque el torero anduvo firme, serio y muy atento a lo que se quedaba debajo, aquello no cobró vuelo y la oreja, como otras de la tarde, fue menos oreja. Otro toro fue el cuarto. El ubriqueño anduvo a mejor nivel con un toro que hubiera sido de lío de bajar más la cara.
Muy bien Conde con el capote en su primero, un toro que cobró en varas. Suave y con mimo lo pasó de muleta con pulso. Buen toro ese pero mejor fue el segundo de su lote, que se tragó dos mil muletazos. Esta vez Conde ensayó y ensayó y de vez en cuando sacaba algo. Éste va a ser, éste va a ser, pero los duendes seguían sordos. Eso sí, el público de Ubrique asintió y premió su labor con las dos orejas.
Luque tuvo el obstáculo de su primero, toro que humillaba mucho de salida por lo que claudicó en el capote lastimándose una mano. El público protestó con fuerza pero esta vez el presidente se mantuvo inflexible a los deseos del contribuyente y no hubo devolución: el siniestro se había producido durante la lidia. Y eso es lo que no hubo, lidia, porque el toro se caía en la muleta y Luque nada pudo hacer entre protestas, las mismas protestas que se convirtieron en pañuelos pidiendo la oreja para el de Gerena. No se entiende. Con el sexto, con más empuje que sus hermanos, se lució Luque plantándole cara con seguridad y oficio en una labor que remató de un espadazo y con dos orejas.
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