Jesús Bayort, único trofeo
Primera novillada de promoción en la Maestranza
El encierro de la divisa de Villamarta dio para mayores cotas de lucimiento. El novillero sevillano, voluntarioso, corta una oreja; entre tanto Martín y Ortega, de vacío.
La primera novillada nocturna de promoción transcurrió con levedad, debido fundamentalmente a una terna inexperta. El encierro de Villamarta, en su conjunto correctamente presentado y manejable, dio para mayores cotas de lucimiento por parte de unos incipientes toreros que se entregaron, pero que no lograron aprovechar con brillantez las embestidas de las reses.
En el balance de resultados, el sevillano Jesús Bayort consiguió el único trofeo de la noche, del castaño tercero, un ejemplar con movilidad, con el que pelirrojo diestro se mostró voluntarioso. Bayort se jugó el tipo en una larga cambiada de rodillas en el recibo. Bullicioso con el capote, inició la faena también de rodillas. Labor con desparpajo por ambos pitones que cerró en la distancia corta con variedad y en la que intercaló un molinete invertido -el original, aquel que realizaba Belmonte-. Mató de una estocada al encuentro que resultó decisiva para finiquitar al astado. Arropado por un gran puñado de partidarios, cobró la única oreja.
Ante el sexto, Bayort calcó en parte la estructura de su labor anterior, recibiendo al ejemplar de Villamarta con una larga cambiada de rodillas a portagayola en la que tragó mucho y realizando un trasteo que comenzó de rodillas y resultó correcto en su conjunto, con un animal que se frenaba. En esta ocasión, le faltó acierto con la espada.
Carlos Martín, de la Escuela de Écija, realizó una labor larguísima y sin frutos al que abrió plaza, que careció de fuerza. De hecho, el trasteo fue tan dilatado que escuchó un aviso antes de entrar a matar.
Con el cuarto, Martín concretó una labor entonada, brillando en algún natural aislado.
Eloy Ortega, de Sanlúcar, al que ayuda Ortega Cano, logró sus mejores momentos a la verónica. Prendió banderillas con escaso acierto a su lote. Ante el segundo, con brindis al citado maestro, la faena no pasó de correcta.
Ortega recibió al quinto con una larga cambiada de rodillas y estuvo a punto de ser cogido en el segundo tercio al jugar mal con los terrenos. Su labor resultó voluntariosa.
El primer festejo de promoción, con un nivel de tono medio, sin brillantez, arrojó como balance un único trofeo que cobró el sevillano Jesús Bayort, un torero bullicioso y siempre muy comunicativo con el público.
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