Jiménez Fortes, el torero enfrentado con la tragedia, estable pero sigue grave

Corneado en el cuello en Vitigudino, los médicos aún no pueden evaluar las secuelas que va a padecer el diestro

Carlos López Madrid

18 de agosto 2015 - 01:00

A sus 25 años, el joven torero Jiménez Fortes lleva ya marcadas en su cuerpo un número importante de cornadas, la más grave, sin duda, la que sufrió el domingo en el cuello en Vitigudino (Salamanca), un severo percance que le mantiene estable dentro de la gravedad en la UVI del hospital Clínico de Salamanca.

Fortes se encuentra en estos momentos sedado e intubado, y bajo una extrema vigilancia médica, pues, aunque los galenos han informado de que su vida no corre peligro, sin embargo, la cornada ha causado importantes daños en la cara: afecta a la lengua y a la región nasal, además de destrozar el paladar y alcanzar la base del cráneo.

Los doctores que le operaron por espacio de cuatro horas han pedido a la familia y a su entorno que tengan paciencia, que hay que esperar, al menos, 24 o 48 horas para poder hacer una evaluación más precisa sobre su evolución, y de los daños y posibles secuelas que puedan quedar.

La situación es de máxima tensión y, sobre todo, preocupación. El torero, según el breve parte médico emitido ayer, está "estable dentro de la gravedad".

Su padre, Gaspar Jiménez, que fue banderillero, y su madre, la torera Mary Fortes, no se separan de la puerta de la UVI, acompañados en todo momento por su hija, Verónica, miembros de la cuadrilla y el apoderado de su hijo, Nemesio Matías.

Fortes resultó cogido al recibir de rodillas con el capote a su primer toro, de la ganadería de Orive, del festejo celebrado el domingo en Vitigudino. El astado le arrolló contra las tablas, metiéndole el pitón por debajo de la barbilla, levantándole hacia arriba y provocando una importante hemorragia.

El torero fue estabilizado en la enfermería y fue trasladado de urgencia a Salamanca, donde fue intervenido por espacio de cuatro horas y media, hasta casi las tres de la madrugada.

El concepto del toreo de Saúl Jiménez Fortes, de apabullante quietud y valor, le ha hecho convertirse en uno de los espadas más castigados por los toros en los últimos años, enfrentado con la tragedia y con su propia mala suerte, pues la de ayer es la segunda cornada que sufre este año en el cuello, después de la que cobró también hace tres meses en la Feria de San Isidro.

Se espera que siga sedado y en la UVI varios días más.

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