Talavante pasea una oreja junto a Zotoluco en la plaza de México
El extremeño firma una gran faena al sobrero que regaló y el presidente le niega el segundo trofeo
Alejandro Talavante firmó lo más destacado del segundo festejo de la Temporada Grande de la México y cortó una oreja de un sobrero que él mismo regaló. El mismo premio lograron Mario Aguilar, que firmó una faena inteligente y completa frente al tercero, y Zotoluco, que no tuvo suerte con su lote y regaló un sobrero para arreglar su tarde. Se lidiaron toros de juego desigual de Marrón.
Alejandro Talavante, que brindó a Alejandro Sanz, firmó una buena labor frente al segundo de la tarde, un ejemplar noble y con fijeza de Marrón al que el extremeño toreó con despaciosidad y limpieza sobre ambos pitones. Cuando el toro perdió fuelle, Talavante terminó de redondear su faena metiéndose entre los pitones. Pinchó y perdió así un trofeo seguro. El quinto fue un toro carente de casta y clase, con el que Talavante no se entretuvo demasiado. Regaló un sobrero con el que volvió a gustar al público de la Monumental mexicana. Templado, con gusto, inspirado, el extremeño firmó un trasteo de mucho nivel, se pidieron las dos orejas, aunque el Presidente, solo concedió una.
Mario Aguilar, que ya calentó los tendidos con su toreo de capote, firmó un vibrante inicio de faena frente al tercero: distancia, pies juntos, platan firme. Lo toreó después con mucho temple, especialmente sobre el derecho, y supo lograr que su labor mantuviese el interés imprimiéndole emoción. El epílogo por manoletinas y la espectacular estocada pusieron en su mano la oreja. El sexto fue un toro áspero al que Aguilar no volvió la cara en ningún momento.
Zotoluco se las vio en primer lugar con un toro deslucido: tardo, falto de raza y clase. El mexicano lo intentó sobre ambos pitones, pero el toro la tomaba a media altura y fue imposible el lucimiento. Mató de una estocada y fue silenciado. El segundo de su lote no le dio más opciones. Fue un toro manso y reservón que entraba a la muleta con mal estilo. Zotoluco se mostró afanoso.
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