Realito y Manuel Léon pasean los máximos trofeos en La Puebla
LA CANTERA
El frío y la inseguridad meteorológica no doblegaron la entrega de los aspirantes en el segundo festejo de promoción de las fiestas de San Sebastián
La Puebla de Morante: en el cráter de la Fiesta
Las imágenes de las fiestas de San Sebastián de la Puebla del Río
La Puebla del Río culminó en la tarde de este domingo, pendiente de las nubes y los chaparrones esporádicos, la segunda jornada de encierro y posterior novillada que amplía el programa festivo en los dos últimos años. La suelta matinal de las reses se había verificado sin mayores contratiempos después del clásico chupinazo disparado desde la Esquina del Reloj y la plaza de toros instalada en la antigua explanada del tranvía iba a volver a llenarse al reclamo de las bases de la profesión.
El primero de la tarde fue para El Exquisito, esperanza torera local que se forma bajo la batuta de Tomás Campuzano, que lucía un vestido regalado por el propio Morante. El animal sufrió una extraña parálisis de los cuartos traseros y tuvo que ser devuelto, siendo sustituido por otro de Fermín Bohórquez. El fuerte viento iba a deslucir los primeros tercios de la lidia antes de que el aspirante cigarrero se empleara en una faena que, en sus formas, recordaba la versión más juvenil de su ídolo: sí, Morante. El Exquisito tiene sentido de la expresión, capacidad de ligar, improvisar… pero el ejemplar de Bohórquez no se prestó siempre a un esfuerzo frustrado por un fuerte golpe en la rodilla que le inhabilitó y le impidió culminar su lidia. Se lo llevaron llorando…
Manuel León, de la escuela de Badajoz, fue el encargado de estoquear al animal antes de hacerse cargo del novillo que había sorteado al que toreó firme, templado y resolutivo con el capote. Muleta en mano se iba a mostrar capaz, solvente y sobrado, resolviendo los problemas que le planteó un animal del que iba a pasear los máximos trofeos.
Ignacio Sabater, de la escuela de Utrera, se iba a encontrar con un tercero informal, descompuesto y rajado que puso a prueba el entregado verdor del novillero que llegaría a ser alcanzado sin mayores consecuencias antes de pasar un quinario con la espada. Jaime Padilla, por su parte, fue el encargado de pasaportar al cuarto, un eral remiso, manso y aquerenciado al que toreó con firmeza y muy asentado, paseando una oreja de su enemigo.
Realito ya mostró su personal impronta manejando el capote y aunque las escasas fuerzas del novillo de Veiga se iban a poner a la contra acabaría imponiendo su concepto y personalidad en una labor diferenciada que terminó de amarrar en una explosiva tanda final. La conexión con el público, ese nosequé de más iba a poner en sus manos las orejas y el rabo.
Manuel Domínguez, de Mairena del Aljarafe, se hartó de torear, mostrando un oficio sólido con un buen sexto que le alcanzó en el confín de una labor que se atascó en el acero. Cerró el largo festejo Héctor Nieto, rondeño, siempre voluntarioso pero acusando cierto verdor con un novillo de nobles embestidas.
FICHA DEL FESTEJO
Ganado: El primero fue un sobrero de Bohórquez que presentó complicaciones. Del resto, de Manuel Veiga, dio buen juego el segundo, que fue premiado con la vuelta al ruedo; resultó complicado el tercero; manso el cuarto; desigual el quinto; colaborador el sexto y noble el séptimo.
Aspirantes: Manuel Luque El Exquisito, de blanco y plata, resultó lesionado y no pudo estoquear a su enemigo.
Manuel León, de zafiro y oro, dos orejas y rabo.
Ignacio Sabater, de brandy y oro, ovación
Jaime Padilla, de blanco y plata, oreja
Manuel Real Realito, de nazareno y oro, dos orejas y rabo
Manuel Domínguez, de blanco y oro, dos orejas
Héctor Nieto, de blanco y azabache,
Incidencias: La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde desapacible en la que molestó mucho el viento.
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