La tauromaquia y el arte

18 de enero 2011 - 01:00

LA Real Academia sevillana de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría ha acordado hacer públicas algunas consideraciones destinadas a contribuir al esclarecimiento del cúmulo de falsedades que tergivesan la obligada reflexión sobre la actual situación de la tauromaquia.

A este propósito, la Academia declara, desde la más abierta comprensión del concepto de arte, que la lidia y muerte de toros bravos en la plaza origina suertes y situaciones de rotundo carácter artístico. El toreo es una insólita creación humana en confrontación con un fiero animal, genéticamente seleccionado para la lucha, al cual con mínimos y livianos medios desafía y domina la inspirada racionalidad del torero generando una explosiva belleza plena de ritmo y de imaginativa gestualidad. Con ello, en medida incomparable con cualquier arte, la tauromaquia alcanza uno de los ideales proclamados por las más reconocidas vanguardias contemporáneas: lograr una experiencia emotiva cuya intensidad suponga una total ruptura con lo cotidiano.

Tan imponente riqueza cultural y simbólica ha generado un sinfín de obras en los principales géneros de las artes visuales, literarias y musicales. El cúmulo de pasiones radicales que brotan del toreo provocó asimismo un agudo contraste polémico sobre la índole y significación de esta fiesta. En la crisis histórica de 1898, en medio de las controversias sobre nuestro destino histórico rebrotaron viejas diatribas antitaurinas. En la onda de esta dolorida autorreflexión, nuestro gran pensador del pasado siglo Ortega y Gasset planteó la cuestión decisiva de la tauromaquia como una de las claves interpretativas de la historia española.

En nuestros días, inmersos en el torbellino de una crisis global que afecta a valores, economía, política y sentido del devenir histórico, ha vuelto la tauromaquia al centro de agrias polémicas. La defensa o rechazo de la fiesta no se integra en propuestas de regeneración social y de superación de infortunios pasajeros. Por el contrario, las diatribas antitaurinas son munición ideológica en la abierta ruptura de hostilidades contra nuestra secular condición histórica, enmascarada, además, por el sectarismo nacionalista y los prejuicios del ecologismo y antihumanismo radicales.

Ante esta penosa situación, la Real Academia de Bellas Artes postula la profundización analítica, al más alto nivel intelectual, en la historia de la fiesta, con especial énfasis en declarar la urgente necesidad de erradicar los innegables síntomas de corrupción que menoscaban su autenticidad e incomparable grandeza. Sin esta obligada depuración; sin renovar su vigorosa ética se degradará inevitablemente su deslumbrante estética, convirtiéndose en fraudulenta pantomima un acontecimiento único, una creación artística de verdad flagrante, nunca rememorativa, que en el ruedo luminoso y sombrío vence con arrojo y belleza el miedo a la muerte, cumpliéndose con ello uno de los paradigmas más grandiosos y audaces de la condición humana.

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