La temporada 2026 inicia su singladura
EL REPASO
El ciclo oliventino ha vuelto a levantar el telón de una campaña marcada por el retorno de Morante, la imperiosa necesidad de relevo y los cambios en las líneas de poder
En los albores de una nueva temporada
Toros y Universidad: una suma oportuna en el ruedo de la Maestranza
El arranque de la temporada ha vuelto a apoyarse en el coqueto ruedo de Olivenza, tradicional cita de figuras y toreros en sazón que sirve de banderín de enganche a la tropa de coletudos para afrontar el largo viaje que ahora se inicia.
Pero la grey torera -el calendario litúrgico manda- aún tiene que repartir sus efectivos entre Valencia y Castellón para espantar los últimos coletazos de este frío y lluvioso invierno. Esto está aquí, que dirían los más castizos. El toro, con su promesa de miedos e incertidumbres, de glorias y fracasos, vuelve a enseñar su rotunda verdad mirando al solsticio de primavera que se bendice con el nombre del bendito patriarca Señor San José.
De Valencia… a Sevilla
Y es en el fuego de las Fallas donde estalla la gran temporada antes de darle el relevo a la primavera que encontrará su escaparate taurino más reconocible en la plaza de la Maestranza. No hace falta recordar que estrena empresario, impronta, nuevos aires… En el coso sevillano cambiarán muchas cosas pero -como en la sentencia gatopardesca- todo seguirá igual. En cualquier caso, el aterrizaje de José María Garzón en los despachos de la calle Adriano -que andan metidos en un trajín de obras- cambia abruptamente las líneas de poder del negocio.
El empresario sevillano se sienta ahora en la mesa de los grandes, que han enterrado las cuitas del pasado -no era nada personal, sólo negocios- para entregar una de las sillas de la mesa redonda al gerente de Lances de Futuro. Ésa es una de las premisas fundamentales para entender el tablero de juego en el que se moverá una campaña que debe resolver la difícil ecuación del relevo generacional, cada vez más urgente, sin crear sensación de ruptura.
Pero la realidad es que los viejos capitanes siguen marcando el paso de las ferias a pesar del evidente agotamiento, quitando o dando razones. El proceso no es fácil. En Olivenza se ha ensayado un ilusionante cartel de puesta al día -Borja, Miranda y Marco Pérez en la matiné del domingo- al que le faltó el último tranquito en la taquilla, ésa es la verdad. El personal sí se retrató en la sesión vespertina, con Roca Rey como máximo atractivo de un cartel que completaban Emilio de Justo y Alejandro Talavante. En la corrida del sábado Manzanares, Luque y Ortega rozaron los tres cuartos en un festejo que, más allá de la oreja intrascendente que se cortó, volvió a servir de toque de atención del diestro de Gerena.
En cualquier caso merece perseverar en el empeño, enseñar y placear ciertos nombres con verdaderas opciones de futuro; rescatar del banquillo torero con auténticas posibilidades; otorgar el beneficio de la duda, esperar resultados…
La clave está en Morante
Mientras tanto, la agenda de Morante sigue engordando. Alberto García, gerente de Tauroemoción, lo ha colocado de máximo atractivo de la tradicional corrida de San Pedro Regalado en Valladolid, el próximo 10 de mayo. Será, por ahora, el segundo enganchón con Roca Rey después del primer cara a cara del Domingo de Resurrección sevillano, fecha de estreno de la nueva era del coso maestrante.
Y ya que hablamos de Morante: el genio de La Puebla continúa construyendo una temporada cada vez más ambiciosa -la retirada ha quedado en el olvido- marcada por su presencia y redundancia en las plazas de su mayor predilección. Ahí está la apuesta del Puerto de Santa María: el artista cigarrero se echa a la espalda las cuatro tardes del abono veraniego en el estilo de los espadas del antiguo testamento que contrataban ferias enteras -Joselito y Belmonte copaban abono tras abono dando cancha a un tercero- en un circuito que se resolvía a golpe de ferrocarril.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces y las esencias permanecen. Pero la verdad es que el planteamiento global de la temporada 2026 sería muy distinto sin la presencia de Morante. La consigna es clara: primero hay que amarrar al genio; después hablaremos con todos los demás…
El caso es que Morante ha conseguido la excepcionalidad. Cada uno de sus movimientos, los carteles sucesivos en los que se ve anunciado, son celebrados con carácter de gran acontecimiento. En la semana que se fue se dejó ver bajo la hermosa carpa que instalan los caballeros maestrantes para entregar sus trofeos taurinos y universitarios. El genio cigarrero, vestido con una de esas chaquetas que sólo él puede ponerse, fue el protagonista indiscutible. Se sabe esperado, consagrado, convertido en una figura histórica en plena sazón. Morante, sin haber hecho aún el primer paseíllo, es el rey indiscutible de la temporada que comienza.
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