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Caixafórum organiza visitas guiadas con almuerzo a la exposición 'El espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrec'

Uno de los carteles más emblemáticos de Toulouse-Lautrec, con el que promocionaba el Moulin Rouge. Uno de los carteles más emblemáticos de Toulouse-Lautrec, con el que promocionaba el Moulin Rouge.

Uno de los carteles más emblemáticos de Toulouse-Lautrec, con el que promocionaba el Moulin Rouge. / Juan Carlos Vázquez

Desde el pasado 13 de febrero Caixafórum acoge una de sus exposiciones más esperadas: El espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse Lautrec. Abierta al público hasta el próximo 31 de mayo, la muestra se presenta como un viaje en el tiempo al París bohemio de entre siglos. Con más de 300 obras cedidas por instituciones públicas y privadas de todo el mundo, la exposición se plantea como una experiencia completamente inmersiva en la que el visitante se traslada al Montmarte de finales del siglo XIX nada más pisar las instalaciones.

Para hacer más completa la experiencia, desde Caixafórum organizan unas visitas muy espaciales con las que buscan despertar los cinco sentidos de los espectadores. Se trata de las visitas comentadas con menú cultural que realizan en este espacio todos los sábados y domingos a través de la cual el visitante conecta con el París más bohemio también a través de la gastronomía. Como todas las visitas de este tipo, la experiencia comienza en el hall, donde un educador recibe al espectador y lo lleva a transitar por las calles y cabarets del suburbio más transgresor y vanguardista de un siglo XIX que terminaba y un siglo XX que comenzaba a nacer.

Un recorrido por las calles y cabarets de Montmartre

Repartidos en grupos, los visitantes entran en la exposición, cuya cuidada escenografía traslada de inmediato al espectador al Montmartre de entre siglos, y la recorren como si fuera el propio suburbio. Las calles, los cabarets y los cafés del barrio de Montmarte se recrean a la perfección para contextualizar de forma exquisita todas las piezas que componen la muestra. Primero las calles, a través de las que el educador narra las raíces de un barrio en su origen marginal. En ellas se observa cómo, a través de jóvenes artistas e intelectuales que osaron desafiar lo establecido, el arrabal se desviste de su marginalidad y se convierte en referente bohemio y vanguardista del momento.

Imagen de la muestra 'El espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrec'. Imagen de la muestra 'El espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrec'.

Imagen de la muestra 'El espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrec'. / Juan Carlos Vázquez

De las calles, el visitante pasa a los primeros cabarets y cafés para vivir el nacimiento del legendario Le Chat Noir, un emblemático espacio que se convirtió en uno de los enclaves predilectos de artistas de toda condición. A través de las diversas piezas, la perfecta ambientación y las explicaciones del educador, el visitante alcanza a entender el porqué Montmartre vivió esa espectacular eclosión cultural.

Una de las propuestas gastronómicas del menú 'La bohemia de Montmartre'. Una de las propuestas gastronómicas del menú 'La bohemia de Montmartre'.

Una de las propuestas gastronómicas del menú 'La bohemia de Montmartre'. / M. G.

Mientras se recrean los bulliciosos cabarets y se descubre la metodología de los artistas que se dejaban fascinar por los bailes de cancán y los personajes que se aglutinaban en los salones, el visitante vuelve a la calle y se adentra en el mundo circense, otro de los pilares sobre los que se sustentaba esa nueva sociedad. Y, del circo a la última parte de la muestra: las mujeres. Olvidadas por la Historia en general, las mujeres se convierten en la última parada de esta muestra, ya sea por el retrato que de ellas hicieran los artistas o por su tímida inclusión artística en un mudo mayoritariamente masculino.

Conocer Montmartre a través de sus sabores

Finalizada la parte expositiva, toca adentrarse en el París de finales del siglo XIX a través de sus sabores. En consonancia con la temática y ahondando en la gastronomía de la época, desde Caixafórum proponen finalizar la visita con la degustación del menú La bohemia de Montmartre. Compuesto de un entrante, primer y segundo plato y postre, el menú hace referencia a lugares emblemáticos de la ciudad, a la par que evoca colores, olores y gustos de la época en particular y de la cocina francesa en general.

Primer plato del menú 'La bohemia de Montmartre'. Primer plato del menú 'La bohemia de Montmartre'.

Primer plato del menú 'La bohemia de Montmartre'. / M. G.

Este viaje gastronómico a Montmartre propone como entrante una tabla de quesos inspirada en la Plaza de Tertre, donde se congregaban (y congregan) los pintores. De ahí que el plato se presente en una paleta de pintor con colores vivos y alegre. Este entrante se marida con un cóctel de cítricos con el que rinden homenaje a la Torre Eiffel.

Barrio marginal en sus comienzos, Montmartre ofrecía una gastronomía más sencilla que la del resto de París. De ahí que la propuesta del primer plato hunda sus raíces en los alimentos que se observaban en las primeras cartas de los cafés y cabarets. Una tarrina de verduras y mariscos sirve de guiño a esa incipiente cocina que empezaba a despuntar.

Segundo plato del menú 'La bohemia de Montmartre'. Segundo plato del menú 'La bohemia de Montmartre'.

Segundo plato del menú 'La bohemia de Montmartre'. / M. G.

Ave típica de la zona central del país galo, la pularda es la protagonista del segundo plato. Servida confitada en jugo de manzana, este ave trae la cocina más típica de los cabarets a Caixafórum. Como colofón, un postre con el que rendir homenaje al Moulin Rouge. Con una base de hojaldre y profiteroles y relleno de chantilly, este postre busca crear en el visitante el efecto sorpresa y que termine la visita con el más dulce de los sabores de boca.

El postre del menú 'La bohemia de Montmartre', un homenaje al Moulin Rouge. El postre del menú 'La bohemia de Montmartre', un homenaje al Moulin Rouge.

El postre del menú 'La bohemia de Montmartre', un homenaje al Moulin Rouge. / M. G.

Disponible durante todo el tiempo que permanece abierta la exposición (hasta el 31 de mayo), esta visita tiene un precio de 20 euros por persona. Además de esta actividad, esta exposición cuenta con las habituales visitas para familias, con las que buscar acercar el arte de forma lúdica al público más infantil, y un ciclo de conferencias relacionadas con la temática expositiva todos los miércoles de marzo.

Más información en la página de Caixafórum.

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