Expertos en oficios estivales
Los meses de julio y agosto son una oportunidad para que muchos jóvenes tengan su primer contacto con el mundo laboral y para que logren sus primeros ahorros. Conseguir un poco de independencia económica, ayudar al negocio familiar u obtener experiencia para sus futuros profesionales son algunos de los motivos para que muchos ocupen los puestos vacantes de numerosas empresas en este periodo. En esta línea, varios jóvenes explican sus motivaciones, proyectos e intenciones de hacerse hueco en el mercado. / CRISTINA CUETO
Este joven de 25 años es dependiente de la heladería Alfalfa, situada en la calle que da nombre al establecimiento. Éste es el cuarto año que trabaja en el oficio de los helados y empezó porque quería tener total independencia y costear sus gastos. "Empecé a trabajar muy joven porque quería entrar y salir de mi casa sin tener que depender de mis padres para cualquier necesidad".
Estudió Ciencias Políticas y de la Administración, aunque nunca se dedicó a esta profesión. A pesar de ello, ha cosechado desde su adolescencia un espíritu emprendedor, y en octubre pasado estableció, "con más ilusión que cabeza", su propio bar de copas.
En época estival combina la media jornada en la heladería con su labor de martes a domingo en la sala de eventos Bede, en la calle Amador de los Ríos. Abrió este negocio con algunos ahorros, junto a dos socios, con el fin de alquilar los distintos espacios del local para fiestas.
Asegura que el emprendimiento es muy difícil en Sevilla porque "a la hora de la verdad, las administraciones públicas no ofrecen las ayudas necesarias para que los jóvenes podamos crear nuestras propias empresas". Por tanto, empezó usando lo que ganaba en la heladería para subsanar los gastos de la sala.
Trabajar durante el verano y mantener su propio negocio han permitido que pueda emanciparse y seguir viviendo en la capital andaluza. "Mientras pueda combinar la gestión en mi propio negocio con el trabajo de verano a tiempo parcial, aunque suponga un enorme esfuerzo, seguiré haciéndolo", afirma Recio.
ROCÍO Somé estudia Turismo en la Universidad de Sevilla. En septiembre se examinará de dos asignaturas y pronostica que en diciembre habrá completado la carrera con el Trabajo de Fin de Grado.
Éste es el tercer verano que trabaja en el negocio familiar, un estanco en la Ronda de Capuchinos. Se encarga de cubrir las vacantes de los empleados que se van de vacaciones, porque durante el año no puede compaginar el horario con las clases en la facultad.
Su jornada es intensiva en el mes de julio, mientras que en agosto sólo trabaja por las mañanas. "Lo que menos me gusta de tener que trabajar en el estanco durante el verano son los horarios, porque apenas hay gente en Sevilla y algunos días se hacen eternos".
El proyecto laboral de esta joven de 23 años gira en torno al sector turístico, concretamente el hotelero. Uno de los aspectos que más le gusta del oficio familiar es el contacto con el cliente. Afirma que desenvolverse a diario con el público le da "cierta soltura" que le beneficiará en su futuro profesional.
Rocío cursa una carrera con un porcentaje importante de asignaturas relacionadas con las finanzas. Explica que otra parte que le gusta son los trabajos administrativos y llevar las cuentas del negocio: "Me sirve para conocer una empresa desde dentro". Su principal objetivo es terminar la carrera y trabajar en el sector hotelero. No descarta dedicarse al estanco en caso de no encontrar un puesto de turismóloga; "pero ésta no es mi primera opción", apunta la joven.
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