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Peregrinos a la carrera

  • El sábado se celebra la Travesía de Coria al Rocío, una prueba de 52 kilómetros que trasciende de lo deportivo para convertirse en una convivencia sostenible

A falta de algo más de dos meses para la romería del Rocío, este sábado, desde Coria del Río, partirán unos peculiares peregrinos en dirección a la aldea almonteña. No irán acompañados de carretas, ni bueyes, ni caballos. El camino de 52 kilómetros lo harán corriendo, y en un periodo de tiempo que oscilará entre las cuatro horas y media de los más aventajados y las seis horas. En esta prueba no hay dorsales ni control de tiempo, porque "lo importante no es ganar, se trata de convivencia en ruta, donde los valores del deporte se funden con los de la naturaleza, la sostenibilidad, a la vez que se mezcla con la cultura y las emociones de aquellos que también participan en la romería". Así, describe esta experiencia Francisco J. Herrera, presidente del Club Atletismo Coria, entidad organizadora de la VIII Travesía de Coria al Rocío.

Hace ocho años que nació esta prueba de manos de un grupo de atletas pertenecientes al club coriano. Lo hicieron por cuenta propia, como reto personal, pero en años sucesivos se oficializó y ya son más de 70 los que participan de esta jornada.

Bien corriendo, bien andando, incluso en bicicleta, la única norma es respetar al cien por cien el medio ambiente. Las inscripciones, gratuitas, ya están cerradas, "precisamente porque no queremos que se convierta en un evento masivo que pueda incidir de forma negativa en el entorno", detalla Herrera, que añade: "Cada cual puede ir a su ritmo. De hecho, algunos no salen desde Coria, se incorporan a la altura del polideportivo municipal en Villamanrique".

Aunque este año no se ha creado grupo para realizar la travesía caminando desde Coria, en otras ediciones sí se ha hecho y la duración ha sido de unas 12 horas, "por lo que había que salir de madrugada", apostilla el presidente del club. Aquellos que este año apuesten por andar desde Villamanrique tardarán unas cuatro horas en llegar a la meta, los que tomen este punto de partida para correr, alcanzarán el destino en una hora y media aproximadamente.

Si llamativa es la travesía por su distancia, unos 10 kilómetros más que un maratón, aún más lo es por los parajes que atraviesa: los pinares de Aznalcázar, el Vado de Quema, la Raya Real o el Puente del Ajolí hasta llegar a la casa de hermandad del Rocío de Coria en la aldea almonteña.

Con salida estipulada a las 7:00 desde la Plaza del Rocío en Coria del Río, Francisco J. Herrera ubica el punto más "cómodo" al comienzo, " es el tramo más llano y no hay barro"; el más duro, sin duda, en la Raya Real, donde la arena hace que, prácticamente, sea imposible correr en algunas zonas y haya que optar por hacerlo caminando. "Eso sí, el paisaje que acompaña todo el tiempo hace que el esfuerzo sea más llevadero; nada tiene que ver con correr por tramo urbano".

A la llegada a la meta se celebrará una convivencia en la casa de hermandad de Coria en la aldea, donde, aquellos que hayan aportado la cuantía simbólica de 7 euros por adulto y 4 por niño, podrán disfrutar de la comida que se organizará para cerrar esta jornada festiva.

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