Cuchillo sin filo
Francisco Correal
Zapatos en una panadería
"Entre pucheros anda el señor ayudándoos en lo interior y lo exterior", es una de las citas más célebres de Santa Teresa de Jesús y principal premisa de la religiosa. La fundadora de las Carmelitas Descalzas no sólo dedicó su vida a la oración y el servicio, también fue una maestra de los fogones. Consciente de la escasez de recursos de la época (siglo XVI) y de que las monjas tenían que alimentarse bien, la religiosa, con mucho ingenio, hizo de su cocina un templo gastronómico. Ahora, la Antigua Abacería San Lorenzo (C/ Teodosio, 5) conmemora el V centenario de la Santa llevando a su cocina los platos típicos que se guisaban en los conventos carmelitas.
Durante cuatro días y hasta el lunes, en este rincón de San Lorenzo, los comensales conocerán cómo era la vida de las carmelitas a través de sus platos. Los fundadores de la abacería, María del Carmen Vázquez Colchero y Ramón López de Tejada, han elaborado un menú especial para la ocasión. Basándose en el recopilatorio de recetas elaborado por el carmelita Fray Manuel Diego Sánchez se han rescatado diversos guisos que son fiel reflejo de la gastronomía sencilla de los conventos. "Los recursos que las religiosas tenían eran escasos, por eso empleaban alimentos básicos como las legumbres, las verduras, los huevos y la leche. Todo ello aderezado con especias, que es lo que hacía resalatar a los platos", apunta Ramón López de Tejada.
Entre las elaboraciones escogidas para la ocasión destacan las patatas a la huelga, un plato confeccionado con este tubérculo (que sustituye a la original batata) acompañado de una salsa realizada con ajo y perejil. Los garbanzos de vigilia, los huevos albardados o el bacalao pasado por agua, acompañados, por supuesto de suculentos postres, son las apuestas fuertes que han hecho desde la casa.
ELa idea de honrar a la Santa de esta forma surgió este verano, cuando los fundadores de la Antigua Abacería San Lorenzo estuvieron visitando una exposición. En ella, repararon en la importancia de Santa Teresa para la ciudad, aunque a ella no le gustase Sevilla, y decidieron abordar su vida de manera gastronómica. Porque, qué mejor manera de conocer que a través del estómago.
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