Salir a comer: Lo último se llama cocina sin fogones

Es un proyecto del chef Juanjo López, dueño del restaurante madrileño La Tasquita de Enfrente. La carta está llena de platos para cuya elaboración no se usa ni freidora ni plancha.

Tomás Alonso Gómez de la Lastra, Ana Zapico Álvarez y Blas Suero Gómez-Cuétara.
Tomás Alonso Gómez de la Lastra, Ana Zapico Álvarez y Blas Suero Gómez-Cuétara.
Ángela Serrato

29 de mayo 2014 - 01:00

La tendencia en gastronomía pasa, cada vez más, por poner en valor la materia prima. Ahora, un nuevo local en Sevilla da un paso más apostando, directamente, por una cocina sin fogones en la que el producto se lleva todo el protagonismo. No Kitchen abrió al público hace apenas ocho meses pero tras su propuesta se esconde toda una filosofía a la que su artífice, el chef Juanjo López, lleva años dando forma.

Propietario del restaurante madrileño La Tasquita de Enfrente, Juanjo López ha hecho de la búsqueda del mejor producto su gran fuente de inspiración en la cocina. Por eso, decidió hacer realidad una idea -la de la cocina libre de fogones- abriendo en pleno centro de Sevilla No Kitchen. Para esta aventura empresarial el chef contó con Ana Zapico Álvarez, a la que le une una gran amistad. Junto al resto del equipo -Blas Suero Gómez-Cuétara en la cocina y Tomás Alonso Gómez de la Lastra en sala-, Ana ha trabajado todo este tiempo para plasmar fielmente en el local el espíritu de la cocina concebida por el chef, responsable del diseño de toda la carta.

En No Kitchen, cuenta Ana, "lo que importa es el producto y la calidad es algo común en todos nuestros platos". Platos para cuya elaboración en ningún caso se usan planchas o freidoras -en algunos casos sí placas de inducción o microondas- y que están diseñados para todos los tipos de paladares. "Lo que pretendemos es dar al producto todo el protagonismo intentando no desvirtuar ni su sabor ni su esencia".

Cocina sin fogones pero alejada, insiste Ana, del concepto de abacería y también del de restaurante vegetariano, aunque muchos de los platos son aptos para los que los sean. Reseñable es la ensalada de ventresca, el tartar (de sardinillas o salmón ahumado, entre otros), el calabacín al pesto o el tataki de presa ibérica. En total, más de una veintena de platos -algunas sugerencias también fuera de carta- y una interesante bodega en la que reinan los vinos andaluces.

Un local acogedor ubicado en la céntrica aunque tranquila calle Amparo (entorno de la Encarnación), un ticket medio que ronda los 15 euros y una decoración cuidada pero sencilla completan la propuesta de No Kitchen, que mima también la coctelería y ha hecho del último viernes de cada mes el día del aperitivo.

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