Las Dragonas 'bautizan' dos nuevos barcos en el Guadalquivir
El equipo de supervivientes de cáncer de mama protagoniza una emotiva botadura junto a la comunidad china en el pantalán de la Torre Schindler
Bajo el cielo limpio de febrero y con el Guadalquivir como espejo, el pantalán de la Torre Schindler se convirtió ayer en escenario de algo más que una simple incorporación a la flota deportiva de la ciudad. El equipo BCS Las Dragonas y el Club Sevilla Dragón celebraron la botadura ceremonial de dos nuevos barcos dragón en un acto cargado de simbolismo, tradición y emoción compartida.
El evento contó con la asistencia de la delegada de Deportes del Ayuntamiento de Sevilla, María Tena, y del presidente de la Diputación de Sevilla, Javier Fernández, además de otras autoridades, que acompañaron al equipo en un gesto de respaldo institucional. También participaron miembros de la comunidad china en la ciudad, reforzando el carácter intercultural de la ceremonia.
Las protagonistas fueron ellas, las Dragonas, un equipo formado por supervivientes de cáncer de mama que han encontrado en el barco dragón no solo un deporte, sino una forma de reconstrucción física y emocional. La fecha no era casual. Febrero es un mes vinculado a la concienciación sobre el cáncer y la prevención, y la reciente conmemoración del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer añadió un significado especial al acto.
Entre aplausos, y su color azul por bandera, las palistas rodearon las embarcaciones aún inmóviles, listas para recibir el ritual tradicional. No era sólo un estreno náutico, era un bautizo. Un paso más en un camino que para muchas comenzó en hospitales y que hoy continúa remando al unísono.
Un rito ascentral en el río
La ceremonia siguió el ritual tradicional del Barco Dragón, de origen chino, con la participación de Mandarin Centers y el Centro de Cultura China de Sevilla. A pocos días de la celebración del Año Nuevo Chino (el Año del Caballo, símbolo de energía y perseverancia) la comunidad china arropó el acto con explicaciones sobre la tradición y su profundo valor cultural.
El Barco Dragón, nacido en China hace más de 2.000 años, está ligado a antiguas ceremonias agrícolas y fluviales en las que el dragón simboliza fuerza, protección y prosperidad. Con el paso del tiempo, aquellas celebraciones derivaron en competiciones multitudinarias y, hoy, en un deporte practicado en todo el mundo con un marcado componente inclusivo y social.
En Sevilla, esa tradición milenaria se funde con la historia reciente de mujeres que han hecho del remo una metáfora de resistencia. Cada palada es coordinación, confianza y comunidad y, para ellas, cada entrenamiento, una afirmación de vida.
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