La ilusión del primer día en Viejo Tito

l Virgen de la Victoria, 1. Abre de martes a sábado de 13:00 a 17:00 y de 21:00 a 0:00. Cierra la noche de domingos y lunes. Más información y reservas en el teléfono 954 275 384

Los hermanos Tito y Rodrigo Parladé celebran 40 años al frente de su restaurante Viejo Tito.
Los hermanos Tito y Rodrigo Parladé celebran 40 años al frente de su restaurante Viejo Tito.

29 de septiembre 2011 - 01:00

VIEJO TITO

Han pasado 40 años con sus 14.609 días y cada uno de ellos los hermanos Rodrigo y Tito Parladé han estado al pie del cañón en el número 1 de la calle Virgen de la Victoria. Allí, cuando la calle "aún se llamaba Turia y apenas había un par de restaurantes en Los Remedios", abrieron Viejo Tito, un restaurante que ha visto desfilar por sus mesas a varias generaciones de una misma familia y que hoy se reinventa con la ilusión de cumplir, al menos, otros 40.

Cientos de fotografías decoran las paredes de los cuatro salones y de la zona de barra del restaurante. En ellas, amigos, vecinos, clientes de toda la vida y rostros tan conocidos como el de Curro Romero o la duquesa de Alba. En un rincón, "el piano que amenizaba las noches en los primeros años", explica Rodrigo, y recuerdos de muchas cenas, almuerzos y encuentros anónimos que han tenido al local como testigo.

Rodrigo y Tito, miembros de una familia sevillana "muy vinculada al mundo de los negocios" se embarcaron en esta aventura recién inaugurada la década de los setenta. El primero abandonó su vida como marino mercante - el timón y el resto de recuerdos del mar que se reparten por el restaurante hablan de ello- y el segundo llegó a probar suerte también en Argentina, de donde regresó tras 15 años y de donde se trajo un cierto acento y una pasión por las carnes y asados argentinos de los que han dado buena cuenta los clientes de su negocio.

"Al principio éramos conocidos por presentar a los clientes una cesta con varios tipos de pescado para que eligieran tipo y tamaño", cuenta Rodrigo, que explica que con el paso del tiempo se fueron especializando en comida tradicional casera pero cuidando con detalle los pescados y las carnes que tan buenos resultados les habían dado en el pasado "cuando los clientes hacían cola en la puerta antes de abrir".

Hoy, cuatro décadas después, en Viejo Tito siguen innovando y "adaptando a las necesidades de los clientes". Desde hace algún tiempo tienen dos cartas: una para la zona de bar (con tapas y raciones) y otra para el restaurante. Además, de lunes a viernes proponen para el almuerzo menús desde 12 euros y han habilitado dos de sus salones para que los clientes -previa reserva- puedan celebrar reuniones en las que ellos mismos lleven de casa el plato principal. "Si un cliente nos trae de casa un arroz o una perdiz nosotros se lo emplatamos, servimos los entrantes y las bebidas y a ellos les sale por la mitad de precio", detalla Rodrigo.

En la carta, sugerencias como suprema de bacalao fresco con salsa caramelizada, saquitos de verduras y quesos, croquetas de cola de toro o lomito de merluza con gula. En la bodega, los mimados son el vino de Rioja Glorioso de Bodegas Palacio o el Ribera del Duero Viña Mayor. En cuanto a los indispensables que los han acompañado durante estos 40 años, "el paté de hígado de ave que heredamos de nuestra madre y las berenjenas gratinadas con bechamel".

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