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Cuando el jamón entra por los ojos

  • Cortador de jamón Es el actual Cuchillo de Oro del Concurso Nacional de Cortadores de Jamón de Monesterio, en Badajoz. Pertenece a la Asociación Española de Cortadores de Jamón y a la entidad local. Una profesión en alza en la que sigue cosechando éxitos

"Uno de los secretos de esta profesión es conseguir hacer que parezca fácil lo difícil". Es una declaración del joven Pablo Montiel Enríquez, quien a sus 32 años se alzó con el galardón de Cuchillo de Oro en el Concurso Nacional de Cortadores de Jamón de Monesterio, en Badajoz. Un reconocimiento con el que llevaba soñando más de una década. Montiel se introdujo en el corte de jamón siendo un adolescente. Su temprano contacto con este mundo se lo debe a su padre, que vendía longanizas y embutidos. Pronto él descubrió que quería dedicarse a cortar jamón de manera profesional y ya lleva más de seis años curtiéndose en concursos locales, autonómicos y nacionales. Y, entre los reconocimientos obtenidos, este cortador, natural de Gines, ostenta también la medalla de plata del Campeonato de Andalucía de Cortadores de Jamón; en el certamen nacional de Alhama, en Murcia, se proclamó vencedor, además de conseguir el Premio a la Rectitud y al Cortador Más Creativo, y es finalista del Campeonato de España. Asegura que con tocar una pieza ya sabe cómo va a ser y puede imaginar qué hacer con ella. Entre los cortadores de jamón priman la limpieza y la rectitud del corte y el aprovechamiento del producto, pero también la creatividad del emplatado, algo que cobra cada día más protagonismo: "El cliente, más exigente, pide que el jamón también le entre por los ojos".

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