Un libro para su graciosa majestad

Los creadores de Superbritánico publican 'The lemony pear', que pretende ser una forma divertida de aprender el vocabulario y las costumbres inglesas, además de desmontar tópicos

1. Daniel Vivas y Nicholas Isard, en la firma de libros de ayer en Fnac Sevilla. 2. Interior de un ejemplar de 'The lemony pear', con una de las frases traducidas.
Carlos Rocha

24 de septiembre 2014 - 01:00

Hasta hace poco más de una semana, muchos de los diputados que pueblan la Cámara de los Comunes andaban preocupados porque Escocia dejara de ser parte del Reino Unido. Para expresar esa situación de preocupación, los promotores de Superbritánico habrían dicho algo como "this bring me by the street of bitterness", es decir, "esto me trae por la calle de la amargura". Precisamente, en una céntrica calle con ese nombre tiene su sede la agencia de traducción Molmola, creada en 2011 por Daniel Vivas, Nicholas Isard y Marielle Lambrum. Fue en este lugar donde surgió el proyecto Superbritánico, que nació como una broma por redes sociales y ha cristalizado en un libro que salió a la venta la semana pasada, editado por Planeta. Ayer, sus dos autores, Vivas e Isard, estuvieron en Fnac Sevilla firmando ejemplares de The lemony pear (La pera limonera), una publicación que pretende ser una forma divertida de aprender vocabulario, pero también costumbres inglesas, así como desmontar tópicos muy extendidos.

"Esto era una francesa, un inglés y un español que decidieron acompañarte en la aventura de expansión internacional de tu negocio". Ésta es la carta de presentación de las tarjetas de visita Molmola y una muestra del humor del que presumen estos tres emprendedores que se conocieron en Limoges, donde los dos hombres del grupo cursaron parte de sus estudios gracias a una beca Erasmus y lugar de procedencia de Lambrum. Un año después volvieron a reunirse para dedicarse a la traducción de textos técnicos, ante la gran cantidad de empresas que empezaron a apostar por la exportación. "Entre nosotros nos hacíamos muchas bromas, así que empezamos a compartirlas por las redes sociales", cuenta Vives, que recuerda que desde agosto de 2013 las frases literales como "I like you an egg" ("Te quiero un huevo") o Go to fry asparagus ("Vete a freír espárragos") empezaron a cosechar un éxito inusitado. "Los propios seguidores nos pedían productos y en diciembre inauguramos la tienda on linedonde vendemos todo tipo de artículos, como tazas, llaveros y fundas para iPhone", apunta.

En la actualidad, tienen casi 160.000 seguidores en Twitter y más de 80.000 en Facebook y, con The lemony pear, han diversificado su oferta hacia su propio manual de inglés. "Pensabamos que a Superbritánico le faltaba una parte didáctica. Con las frases se aprende vocabulario, pero con el libro también explicamos cómo se dice de verdad", explica Isard. Para ello, las páginas pares suelen llevar la expresión literal errónea y la impar es donde los lectores descubrirán las versiones correctas, haciendo especial hincapié en el inglés más coloquial.

The lemony pear se organiza como un viaje emocional de ese guardia vestido de rojo que es el personaje de Superbritánico. Comienza con un capítulo dedicado a la crisis para seguir con otro sobre la motivación y la fiesta. Después desemboca en el amor y el sexo, pero la historia también incluye la ruptura y el enfado. Al final, Vives e Isard dan un consejo e incluyen frases célebres de famosos como "If you love me, go away", el famoso "Si me queréis irse" de Lola Flores. El colofón lo pone un examen que permitirá a los compradores saber si consiguen ser the lemony pear en el inglés callejero que estos emprendedores quieren popularizar.

Después de la firma de ayer, Vivas e Isard irán a otras ciudades de España a promocionar su libro, pero también cruzarán el Canal de la Mancha -The English Channell para los británicos- para presentarlo a la creciente comunidad española, ya que el componente inglés del dúo asegura que entre sus paisanos no tiene especial éxito. "No suelen entenderlo y por eso no les hace gracia", asegura. Si el éxito continúa, quién sabe si no llegará al palacio de Buckingham y quién sabe si a Isabel II. Entonces se podrá confirmar si es cierto o no lo de su graciosa majestad.

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