Está junto al río, fue un importante edificio hace un siglo y hoy pasa desapercibido a pesar de su majestuosidad

Esta construcción fue el Pabellón de Argentina en la Exposición Iberoamericana de 1929 y en la actualidad es sede del Conservatorio de Danza Antonio Ruiz Soler

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Antiguo Pabellón de Argentina de la Exposición de 1929.
Antiguo Pabellón de Argentina de la Exposición de 1929.

En una de las calles más transitadas de Sevilla, en pleno Paseo de las Delicias y junto al río Guadalquivir, se encuentra uno de los edificios más singulares de Sevilla que se levantaron hace un siglo con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Se trata del Pabellón de Argentina, una construcción que desde su creación ha tenido múltiples funciones y que en la actualidad es, junto al Pabellón de Guatemala, sede del Conservatorio de Danza Antonio Ruiz Soler, después de que en 1991-1992 ambos edificios fueron restaurados.

Construcción del Pabellón de Argentina

El Pabellón de Argentina fue diseñado por el entonces afamado arquitecto Martín Noel, creando el pabellón más extenso de todos los internacionales que se erigieron para la exposición del 29, y el primero en ver finalizadas sus obras, que se ejecutaron entre 1926 y 1928. Martín Noel, contratado directamente por el gobierno argentino, era presidente de la Comisión de Bellas Artes nacional y una de las figuras más interesantes de la cultura y la arquitectura argentina del siglo XX.

En su proyecto, inicialmente más ambicioso, porque incluía un puente con instalaciones frigoríficas y restaurantes en la otra margen del Guadalquivir, Noel sintetizaba sus ideas estéticas, basadas en que en Argentina se habían fusionado la herencia indígena andina y las aportaciones españolas canalizadas desde Sevilla. Por eso combinaba en el edificio elementos de la arquitectura de Argentina, patria a representar, con otros del más puro Barroco sevillano y de La Paz (Bolivia), Lima y Arequipa (Perú); de ahí la diversidad de estilos y elementos yuxtapuestos en el pabellón. De su decoración se encargarían algunos pintores y artífices andaluces en quien Noel depositó su confianza.

El pabellón ocupa el mejor de los solares que se pusieron a disposición de los pabellones internacionales; una amplia superficie en el terreno conocido como El Naranjal de la Bella Flor, en el extremo Norte de los Jardines de las Delicias Viejas que le fue asignada en 1925, algo que fue posible gracias a las buenas relaciones diplomáticas entre Argentina y España.

En 1934, por subrogación, el Pabellón de Argentina pasó a manos del Estado Español, que lo empleó como albergue, almacén y dependencia de la organización femenina del régimen de Franco. En 1943 Vicente Genovés Amorós lo solicitó para ubicar en él el Instituto Murillo de Bachillerato, de nueva creación, uso que mantuvo hasta 1991.

A diferencia de otros pabellones internacionales, no aparece en ella el nombre de la nación, aunque lo preside el sol de mayo, símbolo del país, recogido en la bandera. Este representa la Revolución de Mayo, gestada en Buenos Aires que dio inicio a la independencia del Virreinato del Río de la Plata del Reino de España.

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