Todas las exposiciones del CAAC para disfrutar del comienzo de año: Seis muestras extraordinarias de artistas internacionales
El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo inaugura el 2026 con cinco exposiciones que no dejan indiferente a nadie
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Desde sus inicios, uno de los principales objetivos del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo ha sido desarrollar un programa de actividades con una clara intención de investigación y difusión que trata de promover el estudio y el fomento de la creación artística contemporánea, andaluza, nacional e internacional en sus más variadas expresiones. Este 2026 empieza por todo lo alto en el CAAC con cinco exposiciones que no dejan indiferente a nadie:
Jem Perucchini, El alma diáfana de una mañana inmóvil
Perucchini, con raíces etíopes, trae consigo una rica herencia cultural impregnada de influencias bizantinas que han marcado la tradición artística de su país de origen. La pintura etíope refleja un diálogo constante entre lo sagrado y lo cotidiano en sus frescos vibrantes y su simbolismo profundo. Esta herencia se combina con su formación en Italia, donde estudió en la Academia de Brera, permitiéndole fusionar elementos de su cultura natal con las técnicas y conceptos de la historia del arte renacentista y del Novecento italiano.
«Nací en Etiopía, un país de una riqueza histórica extraordinaria y ligado con Occidente. Crecí y me eduqué en Italia, de gran significancia en la historia del arte. Estos dos aspectos de mi vida convergen en mi obra»Así, su obra se convierte en un cruce de caminos, donde la espiritualidad de la iconografía etíope se entrelaza con la historia del arte italiano y la modernidad, creando un lenguaje visual único que invita a la contemplación y la reflexión sobre la condición humana. La exposición se podrá visitar hasta el 28 de junio.
Donna Huanca. Mina de Aura
En Mina de Aura, de Donna Huanca (Chicago, 1980), se transforma la Capilla de Afuera del CAAC en una arquitectura viva—una atmósfera ritual donde lo pictórico, lo corporal y lo ambiental conviven como una sola vibración. El espacio se vuelve organismo, la pintura se vuelve piel y el aire, cuerpo compartido.
Durante siglos, esta capilla fue el lugar en el que los monjes cartujos contemplaban el mundo desde dentro, y por este espacio circularon especias, minerales y objetos rituales llegados de las Américas, en un momento en que Sevilla se consolidaba como puerto imperial de intercambio. Mina de Aura recoge esta historia estratificada de recepción y transformación, y la reinterpreta desde una mirada contemporánea, sincrética y espiritual. La muestra estará activa hasta el 5 de abril.
Cachito Vallés. El eterno presente
El eterno presente, de Cachito Vallés (Sevilla, 1986), está concebida como una suerte de posicionamiento, de intervalo y de emplazamiento, que aborda directamente, desde la experiencia, la idea de estar, de pasar por el espacio, de atravesar el tiempo, de ser, a través de la contemplación y la vivencia de habitar.
El título está tomado del ensayo de Byung Chul Han La salvación de lo bello, en el que se relaciona la belleza con el tiempo, pues «lo bello invita a demorarse», cuando se alcanza la «eternidad del presente», cuando «la eternidad resplandece como una luz que se difunde por lo distinto». En esta relación de ideas contingentes a otras –pretendidas o tangibles– como la eternidad y la luz, subyace el concepto de la belleza como narración y motivo. Se trata de un proyecto concebido para ofrecer una visión global de la trayectoria del artista, a través de una selección de obras que refleja las preocupaciones principales de su trabajo y su pensamiento, así como los fundamentos sobre los que se apoya su producción, en lo que supone un punto y seguido en su carrera, ligada a la experiencia tecnológica desde el sur. Se podrá visitar hasta el 24 de mayo.
Miguel Benlloch. Bajar la voz
El desaparecido granadino Miguel Benlloch hizo del tránsito entre arte, vida y militancia política una forma radical de estar en el mundo. «Performancero», poeta, productor y activista, deshizo con su obra los límites entre poética, política y su propia vida. Su práctica, situada, pero siempre excéntrica, desplegó una ética de la inquietud: siempre buscando incomodar, descentrarse o desidentificarse, dialogando con otras voces para crear colectividades por venir y alzando la voz cuando era necesario o bajándola para «que se oigan muchas voces en ese común de la desidentificación».
Esta exposición se inspira en esa forma de hacer de Benlloch, llevando a cabo una serie de gestos curatoriales que se alejan de las lógicas del cubo blanco: mostrar sus obras y acciones de forma no cronológica, en sus intersticios y espacios liminales en vez de en las principales salas expositivas y relacionarlas con los relatos históricos de un edificio que, antes de ser centro de arte, fue monasterio, fábrica, cuartel, museo. Obras audiovisuales, textiles, documentales y sonoras sirven para rastrear las relaciones y tramas que tejieron el hacer de Benlloch. Se propone así un recorrido más afectivo que lineal, en el que los trabajos son diseminados en los distintos espacios del centro transformándolo en una especie de «ecosistema parasitado». La muestra estará disponible hasta el 5 de abril.
Sandra Poulson. Donde el polvo respira
La artista angoleña Sandra Poulson, de apenas 30 años, vive entre Londres y Luanda. Su trabajo analiza el panorama político, cultural y socioeconómico de Angola analizando la relación entre la historia, la tradición oral y las estructuras políticas globales. Su práctica utiliza conocimientos transmitidos por la familia y la sociedad para desmantelar los flujos contemporáneos de la realidad en Angola a través de estudios semióticos de objetos (culturales) ordinarios, como artículos del hogar, como actores de las transformaciones políticas y culturales en curso. Lo que inherentemente arrastra las cuestiones planteadas por la obra a la tarea de la descolonialidad.
El trabajo de Sandra muestra objetos hechos de tela, cada uno de ellos cortado con patrones, cosido, relleno con desechos textiles de vertederos y renderizado con sabão azul, un jabón azul típico de Angola. Esto se utiliza para ocultar la forma de los objetos, desenterrando sus narrativas ocultas. La muestra se podrá ver hasta el próximo 8 de febrero.
Kader Attia. El paraíso perdido
Activa hasta el 18 de enero de este mismo año, la obra de Attia se sostiene sobre una concepción expandida de la memoria: un archivo vivo, tejido con fracturas, omisiones y sedimentaciones dispares. Sus trabajos activan una memoria en disputa, atravesada por el trauma colonial, la diáspora y las múltiples formas de resistencia y reapropiación. Esta sensibilidad encuentra una resonancia con la poesía baudeleriana donde se establece una visión de la modernidad desde la ruina y la descomposición.
Ese gesto de reparar desde la fractura, de hacer de la herida una forma activa de pensamiento, estructura el núcleo de la obra. La reparación actúa como una forma de escucha atenta, una práctica que transforma la herida en superficie de pensamiento.
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